por David Criado | Sep 16, 2011 | INICIATIVA y SUPERACIÓN

«El conocimiento debe ser constantemente mejorado, cuestionado e incrementado, o desaparece.«
Peter Drucker
Creo que nos apasionamos buscando fórmulas perfectas porque no estamos educados para convivir y explotar el caos, tampoco para asumir el enorme potencial de la diversidad. Trabajamos, vivimos y construimos espacios limitados y estrechamente restringidos para explotar los recursos actuales que no lo son: conocimiento, creatividad, relaciones, empatía, talento,… Vivimos en absoluto y nos movemos en terrenos relativos. Cualquier científico con el que hables podrá decirte que prácticamente ninguna de las teorías científicas que aceptamos como ciertas tiene su reflejo en las estructuras sociales que diseñamos. Algo muy distinto es que posteriormente estas estructuras evolucionen por sí mismas hacia la naturaleza. Sin embargo lo más hiriente para nuestro progreso es que nos sentimos cómodos alejándonos de la naturaleza de las cosas.
Cuanto más perfecto queramos que sea un sistema, menos responderá a las necesidades reales que abastece. Cuanto más elitista y restringido sea un órgano de decisiones menos identificación con su entorno obtendrá. No asumimos ni interiorizamos que el artificio nunca ha sido sostenible.
A menudo abandonar un área de confort es el primer paso para inventar una nueva realidad mejor. No hablo de eficiencia ni de productividad ni tampoco del líder perfecto. No existen. Nos encontramos en un estadio evolutivo superior, no tendemos a la perfección sino a algo más sencillo y revolucionario: tendemos al conocimiento que otros comparten y una vez que lo obtenemos tendemos a compartirlo.
La naturaleza del hombre es colaborar. Todo lo memorable en la historia de la Humanidad se ha logrado gracias a la colaboración. Las organizaciones hasta ahora han podido abstraerse de esta realidad gracias a la burocracia y el miedo y en el nuevo escenario se encuentran poco preparadas para afrontar el reto de colaborar y abrir sus puertas. Recelan de los otros y sacan partido de los secretos pero no están educadas para compartir y sacar beneficio de los otros. La clave puede que esté en que no existen esos “otros” y que todos formamos cada vez más parte de un tejido común mucho más flexible. Fruto de este bucle infinito, la nueva realidad trasciende cualquier barrera impuesta y lo queramos o no ha venido para quedarse.
Hace poco estuve en Grecia y viajé a Delfos en una suerte de imitación muy humilde al viaje de Pausanias. Delfos fue el centro del universo durante muchos siglos desde que el viejo Zeus lanzara sus dos águilas y se reunieran en ese punto exacto. Allí Apolo levantó su oráculo, siempre ambiguo, donde se formulaban obtusas predicciones. Tras llorar un poco en Atenas por la amnesia colectiva que nos ha hecho enterrar su gloria (y no solo culpo a los griegos aunque solo sea por no seguir la moda), recorrí un camino iniciático desde Atenas hasta Delfos. Pasé por la explanada de Maratón desde donde los atenienses vencieron en primera instancia a Darío. Paré en el antiguo desfiladero de las Termópilas del que ya no queda más que una triste estatua en un aparcamiento que conmemora la muerte de Leónidas. También por la nueva ciudad de Tebas y ya finalmente bordeé el Monte Parnaso.
En este breve recorrido comprobé que la historia de la civilización occidental se ha construido a base de victorias pero sobre todo a base de derrotas. Equivocarse y caer no es malo si con ello persigues un objetivo mayor, te conoces a ti mismo o aprendes del resto en el camino. Gracias a la derrota en Termópilas el ejército de las polis griegas pudo rearmarse a tiempo. Años antes en Maratón se venció a los persas gracias a la comunicación y la cooperación de intereses diferentes. En ambos casos los intereses de las polis griegas eran muy diversos y nada tenían que ver unos con otros salvo el hecho de enfrentarse a un enemigo común: los persas. En ocasiones, para ganarles hubo que abandonar temporalmente las ciudades para poder reconquistarlas, hubo que superar la mentalidad cortoplacista “no me muevo de mi sitio” para adaptarse y sobrevivir a largo plazo. Hoy nuestro enemigo común es indeterminado y frágil: la crisis. Con una salvedad: en Delfos no inventaron a los persas pero nosotros sí parimos a la crisis como bien recordaba el crack Ángel Sánchez. El secreto está en gestionar adecuadamente el riesgo, exponerse lo suficiente para no estar cómodo pero también para sentirse motivado.
Aquella mañana mientras ascendía los peldaños de la Vía Sacra en Delfos, a la sombra de los picos Fedríades cuya brillantez iluminaba el mismo Apolo, pensaba en qué sacrificaría al llegar al altar. Pensé en sacrificar mis defectos, todos ellos, pero decidí sacrificar la perfección. De modo que cuando llegué arriba juré no aspirar a ser el mejor, el más valiente, el más rico, el más admirado. Juré ser yo mismo y pagar el precio de esta decisión. Tras bautizarme y beber en la fuente Castalia de la que mana el agua de la eterna juventud, también juré no perderla aunque cada vez tuviera menos pelo. >La juventud es una actitud, no un hecho.
Después de enfilar la cuesta de bajada hacia el lugar donde se hallaba la esfinge junto al Bouleterion, pensé que ahora nuestro oráculo está en Wall Street y que desde esta calle aún hoy nadie puede ver esa estatua francesa a la que llamaron Libertad. No te centres en tus objetivos sino en el medio adecuado para conseguirlos. Todo lo demás vendrá después.
El siguiente paso tras competir es cooperar. Como veis no es nada nuevo. Para ello cuestionad y dejar que os cuestionen. Hacedlo o como decía Peter Drucker del conocimiento, desapareced. No busquéis la formula perfecta, dejad que fluya por sí sola y dedicad algunos minutos del día a practicar esa frase que estaba esculpida en lo alto del oráculo:
CONÓCETE A TÍ MISMO.
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por David Criado | Jul 9, 2011 | HUMANISMO y TALENTO

Fotograma de Tiempos Modernos en el que un empleado es utilizado como prueba para demostrar la utilidad de una máquina que permite que los trabajadores no descansen. Charlie Chaplin, 1936
«VAMOS DESPACIO PORQUE VAMOS LEJOS» Este es uno de los lemas de #acampadabcn que tomó Manuel Castells para defender su reivindicación en favor del placer de la lentitud y el derecho a ir despacio para construir un espacio de entendimiento común. Como el maestro explica en el vídeo, fue invitado a #acampadabcn par a despertar una reflexión colectiva exponiendo algunas de las ideas que ha reflejado durante toda su carrera de investigación científica y en particular en su libro Comunicación y poder.
La reflexión íntegra que realizó a viva voz ante una multitud de oyentes en la Plaza Catalunya está integramente disponible en formato video en youtube. En mitad de un entorno dinámico, permeable a las ideas, cuyo leitmotiv intrínseco estaba basado en admitir sugerencias y argumentar propuestas para el cambio, uno de los mayores sociólogos del mundo acudió a compartir su experiencia ante jovenes, parados, mayores y pequeños para ser cuestionado y escuchado. Formuló una gran cantidad de frases evocadoras pero una de ellas nos puede resultar especialmente interesante para el modelo de trabajo y vida que pretendemos formular desde Vorpalina:
Estamos en una sociedad que nos ha enseñado a ir deprisa como en Tiempos Modernos de Charlie Chaplin. Estamos en un sociedad en la que hay que hacer todo muy muy deprisa, volver a casa y desplomarse. Vamos a hacer lo que nos gusta tranquilamente. No hay que correr, que corran los demás porque nosotros vamos sistemáticamente hacia adelante.
Manuel Castells, Mayo 2011 en #acampadabcn
Yo, que como vosotros he sido educado en las prisas, se de lo que habla. No debemos aceptar la fatalidad de las condiciones que nos han venido dadas y debemos organizar y organizarnos para trasladar la sensatez a nuestro trabajo diario. Nos hemos acostumbrado a cumplir plazos imposibles con cada vez menos recursos y tiempo, pero la pregunta es ¿para qué?, ¿con qué finalidad incuestionable corremos cada vez más y más deprisa?, ¿lo estamos haciendo hacia delante o tal vez damos vueltas en círculos a la espera del milagro que nos permita ser conscientes de que todo tiempo y vida acaban?. Parece como si aquella película que duraba 89 minutos hubiese prolongado su vigencia hasta hoy y nos estuviera aún alarmando del peligro que supone la deshumanización del individuo. Para evitar esta lacra, mi propuesta se basa en racionalizar la puesta en práctica de las ideas, en humanizar los entornos y generar confianza dentro y fuera sin necesidad de trascender lo intensivo para llegar a lo imposible. Objetivos concretos y fiables, a corto plazo, pequeños actos y gestos, planificaciones ágiles y reales. Busquemos la productividad en la adecuada gestión del tiempo, en el alineamiento constante con la realidad de base escapando de grandes macroplanes económicos u objetivos mesiánicos. Todo esto nos ayudará en el cambio.
Si en medio de vuestra vorágine continua tenéis algo de tiempo, visualizad el video o aún mejor, leer cualquier artículo o libro de Castells. Es un autor y referencia imprescindible de este blog porque nuestro discurso está basado en la #CulturaRED que se deriva de esa nueva Sociedad Red de la habla Castells en cada conferencia y estudio que realiza. En aquella genial película de Chaplin, un comercial ofrecía al presidente de la compañía una máquina que permitía que los trabajadores no descansaran durante largos periodos y pudieran reincorporarse a su trabajo tras cinco minutos de almuerzo. La escena es tronchante pero la actualidad de esta crítica voraz es digna de análisis y reflexión algo más de 75 años después de su estreno en los cines.
Si quieres cambiar o proponer cambiar el mundo, entra en http://tomalacalle.net/ y participa en cualquiera de los foros que moderamos algunos amigos internautas. Pronto estará disponible una web ciudadana en la que estamos participando. Si quieres cambiar tu realidad inmediata, solo cambia tu actitud y EMPIEZA HOY.
por David Criado | Abr 20, 2011 | HUMANISMO y TALENTO

Tras ver el genial documental Copiad, malditos (2011) dirigido por Stéphane M. Grueso, licenciado bajo creative commons y emitido en RTVE, no nos queda más que recomendaros parar el mundo durante los 58:26 minutos que dura el documental para atender y tomar nota de los otros puntos de vista no afines al dogma cultural establecido basado en aranceles y licencias de uso que solo benefician a unos pocos. Visitad también el blog de Copiad, malditos. Nos gusta que David Bravo y Javier de la Cueva, a los que admiramos desde Vorpalina, se hayan unido a este esfuerzo por esclarecer las razones esenciales de la arraigada cultura industrial de creación sobre la que nosotros paralelamente ya hablamos hace unos meses en el blog y que tuvo una difusión viral inesperada en la red que os agradecemos sinceramente a todos. La misma productora Elegant Mob Films rodó hace ahora seis años un documental edificante sobre la auténtica y revolucionaria ética hacker. Un concepto esclarecedor sobre las auténticas bondades de la filosofía del software libre que desde Vorpalina llevamos tiempo estudiando y defendiendo. En aquella época no hablaban de los típicos mantras relacionados con ingenieros de software ególotras o adolescentes que delinquen (esos estereotipos que a golpe de imagen nos quieren enseñar), sino que establecían lo que desde el filósofo islandés Pekka Himanen ha sido un compendio útil de principios para acotar y conceptualizar una actitud ante la vida: la ética hacker (2001), lectura vorpal imprescindible que recomendamos recuperar cada cierto tiempo y que supone una de las piedras angulares para modificar conductas de cada a la nueva #culturared. Lejos de ser un código sectario propiedad de pequeños o selectos grupos, la ética hacker es aplicable en cada gremio y actividad humana. Así, en el documental En busca de hackers (2005) podemos ver cómo se puede hacer hackitectura, cómo se pueden generar infraestructuras o alfabetizar tecnológicamente sin licencias, cómo los hackers son creativos y creadores y cómo estos científicos de la curiosidad son capaces de generar foros multidisciplinares de conocimiento abierto que aportan y hacen fluir la colaboración. Como ejemplo de esto último el documental nos habla de la iniciativa FADAIAT que os recomiendo conocer y que ha dado lugar a un documento muy interesante disponible públicamente. En definitiva se trata del conocido formato medialab aplicado a la colaboración entre culturas (Tarifa/Tánger) y/o profesionales de sectores diferentes. Mover el mundo, simplemente. Desde Vorpalina, nuestro apoyo y pulso libre para todos estos proyectos cuyo mensaje, fondo, esfuerzo y sueño compartimos. Nos quedamos con una frase que cuesta entender en las organizaciones actuales pero que es básica para lo que hemos denominado #culturared. La frase la dice uno de los hackers que intervienen en el documental En busca de hackers mientras se muestra la caravana desde la que trabaja uno de los empleados de la empresa y dice así:
«…Trabajar en los proyectos en los cuales quieres trabajar o con la gente con quien quieres trabajar. No tienes que estar en el mismo sitio, no tienes que tener una oficina o ir cada día a las 9 con traje. Yo y mi socio que fundamos la empresa en principio vivimos de maneras muy diferentes. Él vive en un antiguo autobús convertido en casa en el campo en Portugal, yo vivo en un piso en Barcelona. Él quiere vivir donde vive en este momento, yo quiero vivir en Barcelona. Nos gusta trabajar juntos también, es la cosa. Tenemos una comunicación bidireccional por satélite montada en la furgoneta con este equipo, streaming, sonido, etc… que conecta con una fuente de alimentación y así tiramos.»
Esa es la idea: Para trabajar solo es necesario estar lo más conectado posible donde sea, con quién nos interese, para lo que nos interese. Compartir conocimiento y esfuerzo, establecer estrategias desde puntos de vista o lugares equidistantes. Colaborar. Respecto a la primera frase «trabajar en los proyectos en los cuales quieres trabajar o con la gente con quien quieres trabajar», comparto con vosotros este documento de ese gran oráculo del cambio que es para nosotros el MLab. El documento se titula Getting the right people on the right projects y lo he discutido con algunos compañeros en el trabajo durante los últimos días. Se trata de alinear los intereses de la compañía y los intereses de los empleados que -claro está- deberían ser reflejo de los intereses reales de la compañía.
En el mismo documento se habla de inspirar productividad a través de la pasión. Es algo sobre lo que insisto a menudo: no me importaría trabajar continuamente en algo si el enfoque y objetivos de ese algo me convencen o participo y no heredo de otros las decisiones que conformaron ese algo. Para ello es necesario modernizar las herramientas de colaboración y comunicación en tiempo real favoreciendo la tecnología móvil y el teletrabajo. En IDEO han creado una suite de herramientas de colaboración robusta denominada TheTube que permite a los 500 empleados estar al día de cualquier novedad en tiempo real a través de 10.000 wikis, 1000 webs de proyectos, sistemas de email y bases de datos legales que ellos mismos generan y alimentan. Como siempre insistimos desde Vorpalina, se trata de hacer partícipes a los empleados de la filosofía y misión de la compañía para que se produzca un feedback efectivo. El 95% de los empleados de IDEO actualizan y reportan su página personal y han sido capaces de crear 40 blogs especializados con contenidos de interés para la comunidad (que es la propia empresa en este caso). Una filosofía de red con nodos conectados por la que cada día intentamos luchar algunos. Las claves: una cultura 2.0 de la colaboración y la fe ciega en que compartiendo conocimiento ganamos mucho más que adueñándonos de él.
por David Criado | Oct 13, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
El campo en el que muchos trabajamos se llama «Tecnologías de la Información y la Comunicación» (ICT en sus siglas inglesas, TIC en la traducción castellana). Parece algo etéreo, un limbo de conocimiento en el que todos tenemos cabida. En cierto modo así es. Me basta ver la temática de los monográficos de las revistas cientificas que consulto para ver que un gestor de información es un título demasiado amplio que aglutina una infinidad de disciplinas. En el Profesional de la Información, revista con una dilatada trayectoria (desde 1992), podemos encontrar números sobre arquitectura de la información, sistemas de referencia digital, comunicación empresarial, bibliotecas en red (en su último e interesante número de sept/oct 2010), web móvil, mineria web, redes sociales, SEO,… En la Revista Española de Información y Documentación se habla de bibliometría, archivística, ley de propiedad intelectual, e-administración, gestión documental, gestión del conocimiento, alfabetización informacional, accesibilidad y usabilidad web,… y eso solo por poner dos ejemplos inmediatos de revistas profesionales que consultamos todos. Aunque la gran variedad de perfiles profesionales a veces no nos deja ver el bosque, nuestro bosque común es el Gestor de Información.
Profesionalmente me considero un gestor de la información especializado en el mercado ECM (Enterprise Content Management), sobre todo porque creo que para eso me he formado y en esa dirección he intentado orientar mis pasos, con grandes dosis tecnológicas pero con una formación troncal fuertemente funcional. Soy diplomado en Biblioteconomía, Licenciado en Documentación y he realizado varios cursos de especialización en gestión documental y gestión de proyectos; por gusto también un par de masters en Software Libre y dirección de SITI (Sistemas y Tecnologías de la Información). No me vendo -odio hacerlo-, simplemente demuestro andando que aunque rara avis, se pueden casar habilidades que los prejuicios nos presentan como contrapuestas. Como profesional me inquieta el mundo del software libre y escuchaba hablar a mucha gente sobre él, me interesaba como fenómeno sociológico de cara a aplicarlo en la gestión de equipos y en mi propia filosofía de vida; por eso me decidí a conocerlo. No me he arrepentido, he conocido nuevos modelos de negocio y trabajo y he hecho amistad con gente muy interesante. Del otro lado necesitaba un tercer ciclo en gestión tecnológica porque es algo que venía haciendo desde hace tiempo y creo que seguiré aprendiendo siempre (y lo que te rondaré, morena). Estoy convencido de la revolución 2.0 y apuesto por ella, creo que tenemos mucho de qué hablar, pero sobre todo nada a lo que acotarnos si no es estrictamente necesario. En mi caso no pienso dedicarme toda la vida a ECM, creo que no debemos condicionarnos; nuestras aptitudes y capacitación deben ser catalizadoras, no muros de contención. Lo que quiero decir es que todo, bien planteado, casa y tiene un sentido si se plantea mediante cierta lógica de crecimiento. Aún así siempre que acudo a una entrevista de trabajo (créanme que he hecho alrededor de 120 en mi vida y en ocasiones por puro vicio) me encuentro con la misma pregunta que – ya no me cabe ninguna duda- denota un alto grado de desconocimiento sobre el mercado y la capacitación TIC: ¿y cómo con tu formación has optado por la consultoría tecnológica?. La respuesta ideal podría ser: Sin que siquiera sepa cuál es tu formación, ¿cómo has optado por hacerme esa pregunta?.
Dejando a un lado la ironía, debo/debemos comprender que la gente se imagina que los museólogos, archiveros, documentalistas y bibliotecarios (en algunas asociaciones hasta arqueólogos) siguen siendo esos amados custodios que ponen mala cara y guardan con recelo sus volúmenes y obras. Pues amigos, de éstos siguen afortunadamente -llamadme tradicional- existiendo pero también de los que gracias a su disciplina milenaria (la archivística) han sabido reinventar los conceptos electrónicos de record management y document management (Si me oyera Carlota Bustelo…;) y establecer junto con el resto de profesionales las bases del nuevo mundo digital. En todo caso, ¿es tan necesaria la continua asignación de etiquetas o cajones?, ¿seguimos necesitando adjetivos para nuestro desempeño?. Mi respuesta es que sí, pero otros diferentes…
Tenemos aún mucho que evangelizar. En mi campo sería imposible imaginar un buen proyecto ECM sin la contribución y colaboración del teleco, el ingeniero de software, el administrador de sistemas informáticos, el DBA y el gestor documental. Sin comunicaciones, ni software, ni almacenamiento de datos, ni sistema, ni modelo y arquitectura de información… difícil no, imposible. Aunque, queridos quijotes, de todo he visto en la ancha tierra de la red… Ni los informáticos son gente extremadamente rara (algunos sí), ni los gestores de información somos ratones de biblioteca encerrados en nosotros mismos (algunos sí). Hay de todo en la villa de wide web…
por David Criado | Ago 31, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Página web de MindMeister
Durante la universidad y a menudo en los proyectos personales y profesionales que he emprendido he necesitado ordenar mis ideas de una forma gráfica y ágil. Este tipo de organización mental, basada en ramificaciones es tan antigua como el pensamiento humano. Desde tiempos inmemoriales hemos categorizado el conocimiento. ¿Por qué no aprovechar aplicaciones sencillas para ayudarnos en esta tarea?. Suelo usar FreeMind y CMAPTools para mis diseños, pero hoy me he topado con MindMeister y he pensado tal vez este conocimiento estructurado o plasmado puede ser valor añadido si se comparte, y tal vez sea un nuevo negocio si estos mapas son relevantes y útiles. Desde la decisión más simple a la exposición de condicionantes más compleja. Yo, que siempre peco de UMLero continuo, no puedo olvidar ni evitar recomendar Gliffy y a Text2MindMap, este último en línea y muy ágil, que conocí gracias a un post de @dreig.