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volaremos sin movernos

volaremos sin movernos

Decía el fantástico poeta Girondo que le daban igual las mujeres con una nariz grande o pequeña, con pechos como pasas de higo o como magnolias, con un aliento afrodisíaco o insecticida al despertar cada mañana, pero que no les perdonaba que no supieran volar. Y en esto, decía el genial loco, se mostraba irreductible.

Yo tan solo estoy satisfecho en mi trabajo cuando inspiro las suficientes claves en las personas para poder volar. Luego ellos decidirán si hacerlo pero yo al menos debo haberles empujado a hacerlo. Si esto no ocurre, me traiciono. Porque a menudo para volar no es necesario moverse y otras veces uno tiene que viajar, aunque solo sea varios pasos al patio, al jardín o al parque, en general buscando agua o sol. Porque las personas nunca pueden obviar su fotosíntesis.

Han existido muchos creadores que expresaron la figura sugerente que supone volar sin moverse, alcanzar un estado de ilusión, energía y esperanza que sea capaz de transportarnos al momento presente en todo su esplendor haciendo que aquello que vivimos sea realmente la aventura. Como piloto diré que nadie nace sabiendo volar, eso se entrena. Para mejorar el mundo y disfrutar de las personas, hacen falta horas y horas de vuelo, un duro y continuado entrenamiento, y esa convicción constante basada en el esfuerzo de la que hace poco hablamos.

Veo a diario inmensos testimonios repletos de superación en las personas, grandes actos de fe que ya son hechos, poderosas intenciones que transforman la vida de los otros.

 

VOLAREMOS-SIN-MOVERNOS

 

LA ESPERANZA

Y sin embargo a menudo uno pierde la esperanza. Puedo imaginarte, no se, volviendo a casa del trabajo. Has disfrutado del derecho de tener un mal día junto a otros. Tal vez cojas el coche, tu pequeña moto de ciudad o te montes en tu autobús diario. Puede que con suerte andes un tiempo completamente a solas. Si eres valiente, tendrás la suerte de mirar a las personas que se cruzan contigo por la calle. Luego puede que bajes caminando hasta tu casa y de forma casi automática abras el portal. Y cuando llegas a la puerta de tu piso, antes incluso de invadir la cerradura, tal vez sientas que algo en tí hoy se ha arrugado. Hablo de tu corazón y no de tu camisa. Si eres persona, esto a veces ocurre; si has dejado de serlo, te ocurre siempre. Si este último es tu caso, deberías volver a ser persona. Sobre todo porque seas quien seas no estás capacitado para ser ninguna otra cosa.

Somos personas y necesitamos esperanza. Cada uno de nosotros es la mayor y mejor de todas las posibles esperanzas. Pero cada uno de nosotros necesita grandes excusas y pretextos para seguir teniendo su reducto de esperanza. No es una esperanza en que las cosas cambien, sino una esperanza en esa esencia pura y genuina que guardan las personas; una esperanza en descubrir a menudo ese tesoro. En la persona que ayuda a otra a cruzar la calle, en la que sonríe al cruzarse contigo, en esa pequeña adolescente que llora en un rincón del parque o ¿por qué no? en tu jefe o jefa cuando ves en él o ella una muestra auténtica de humanidad que cala y desordena.

Diré, lector o lectora, que yo renuevo cada día mi esperanza, que lucho siempre por preservarla por encima de cualquier idiota y que tengo una reveladora y rebeladora fe en mí cuando me siento. Y diré, lector o lectora, que eso afortunadamente ya ocurre casi siempre. Nuestra carta de navegación reza «Tu sonrisa es la esperanza de los hombres». Así lo creo.

 

EL FANTÁSTICO PODER DE LAS PALABRAS

Una de las prácticas que más me ayuda a mejorar el clima laboral y la sensación de calidez en los equipos, consiste en hallar la coherencia entre lo que dicen y lo que hacen a través de la formulación de sus propias intenciones. Para casi todo lo que nos pasa -excepto para aquello para lo que inventamos hospitales- nada hay más curativo en las personas que el poder de la palabra. La palabra coherente y honesta es compromiso y cambio. En mis sesiones tal vez ningún otro elemento es más poderoso que el lenguaje. En todas sus formas y sorprendentes dimensiones.

Desde hace tiempo, el grupo de creadores BOAMISTURA ilumina las calles de Madrid con conjuntos ordenados e inspiradores de palabras. En colaboración con el cantante Leiva y el rapero Rayden, han realizado un acto de generosidad dedicado a todos los transeúntes de mi gran ciudad. Ayer pude disfrutar de la formulación de su esperanza en un paso de cebra. Madrid, te comería a versos es un auténtico regalo. Desde aquí, les decimos simplemente gracias:

 

MADRID, TE COMERÍA A VERSOS from tecomeriaaversos on Vimeo.

 «Me sentí astronauta perdido en tus lunares»

«Te haré el humor hasta llegar al orgasmo»

«Mi más sentido BÉSAME»

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la tristeza

la tristeza

«No puedo imaginarme por lo que has pasado.

No puedo imaginarlo. ¿Cómo lo has superado?«

In lieu of flowers (Savage, 2013)

 

tristeza

 

LA TRISTEZA TAMBIÉN ES VIDA

Cada uno siente como puede. Y esto, amigo o amiga, apenas cambiará. Pero hay una creciente corriente de pensamiento que dice que debemos apartarnos de las personas tristes o de las deprimidas. Toda una jauría de egoístas impenitentes que nos dicen que lo único aceptable es la alegría, que nuestro pecho solo tiene habitaciones para huéspedes que defiendan la sonrisa. Poco valor existe en aquellos que no se enfrentan a la realidad de las personas y pretenden imponer la propia. Muy poco honor en quienes niegan a otros el derecho de sentir el inmenso catálogo de emociones que configura la especie más maravillosa de la Tierra.

Y he aquí que yo soy un caballero y les maldigo y lucho contra ellos. Maldigo a todos aquellos que huyen de las personas tristes, a los que reniegan del llanto y de las lágrimas. Maldigo a aquellas personas que no se permiten ni aceptan que a veces pueden estar tristes o no siempre estar contentos. Lucho contra los que no reconocen la realidad entera como forma de gobierno y como único sistema de innovación y vida. Lucho contra aquellos que solo quieren vivir o sentir una o cualquiera de las partes. Lucho a veces para que alguien por fin comprenda que es tan útil una lágrima como lo puede ser la risa. Y que no hay opción buena o mala a la hora de sentir pero sí una vía saludable de hacerlo que es simplemente ser consciente de lo que estás sintiendo ahora y aceptarte. Aceptar que eres humano y no una imagen perfecta de lo que quieres ser.

Esto dijo un músico llamado Graham Nash:

«La vida no es perfecta; no lo será nunca. Tienes que aprovecharla al máximo y abrir el corazón a todo aquello que el mundo tiene que mostrarte. A veces resulta aterrador y a veces increíblemente hermoso. Yo me quedo con las dos cosas, gracias».

Maldigo, en fin, a los que solo se quedan con una de estas partes de la vida e intentan que el resto elija entre una u otra. Porque tú tienes derecho a vivir ambas.

 

YO DEFIENDO LA TRISTEZA

Yo defiendo la alegría y por eso, aunque solo sea por eso, también defiendo la tristeza. No simplifiques tu corazón por el solo hecho de que tu mente apenas lo comprenda. Simplemente ábrelo, como decía el bueno de Nash, a lo que el mundo tiene que mostrarte. Ábrelo de par en par y si así ha de ser, siente miedo. Porque todos, en el fondo, vivimos indefensos. Y en esta común indefensión nace el amor.

 

MI TRISTEZA ALUMBRÓ MI VIAJE

Aprendí a llorar luchando.

Aprendí que yo era suficiente.

Que ningún fuego es más grande que una lágrima.

Aprendí a llorar cuando estoy triste y a permitirme reír si estoy alegre.

Me enamoré como un loco de la mejor persona y compartí con ella todos los años de mi vida.

Le he amado con todos sus defectos.

A su lado viví el más terrible miedo y la más completa soledad.

Dormimos juntos preguntando a las estrellas.

Me sentí querido y frágil, arropado por su voz y su palabra.

Le acepté cuando no era suficiente.

No me alejé de él cuando para mí bastaba.

Aprendí a llorar: me quise.

Y no hubo nunca posada a la altura de este viaje.

 

***

naturaleza interior

naturaleza interior

pajarico

 

Existe placer en los bosques sin senderos, | Existe éxtasis en una costa solitaria, | Hay compañía en la que nadie se inmiscuye, | En el océano profundo, y música en su rugido, | No amo menos al hombre, sino más a la naturaleza, | De todas esos instantes, donde robo | Por todo lo que puedo ser, o he sido antes, | Por mezclarme con el Universo, y sentir | aquello que nunca podré expresar, ni tan siquiera llegar a concebir.

George Gordon Byron [1788-1824]

 

He vivido muchas cosas y creo que ahora sé lo que se necesita para ser feliz. Una vida tranquila y alejada en el campo, con la posibilidad de ser útil a otras personas con las que resulta fácil hacer el bien y que no están acostumbradas a que las ayuden. Quizá un trabajo que sea de algún provecho y luego descansar, la naturaleza, libros, música, el amor al prójimo… esa es mi idea de la felicidad. Y para culminar todo lo anterior, que usted fuera mía y que tuviéramos hijos tal vez. ¿Qué más puede desear el corazón de un hombre?

Lev Nikoláievich Tolstói (Семейное счастие, 1858)

 

Segundo artículo de agosto. Son artículos no técnicos sino importantes. Desde mi retiro, hablo de breves píldoras para ingerir tranquilo, hierbas aromáticas más lejos aún de las palabras. Hoy lo hago completamente encantado con Boyhood (Linklater, 2014) y tras rescatar del estante Into the wild (Penn, 2007) Mis horas de reflexión, más allá de esto, estuvieron invadidas de Schopenhauer, Séneca, Montaigne, Epicuro y Sócrates gracias a De Botton. Pinté, sonreí y hablé con gente a la que quiero y que me quiere. Luego, en homenaje a Christopher, escribí esto:

Hay una naturaleza exterior que me conmueve. Me rodea repleta de belleza como un abrigo de pelo para el frío sudor del caminante. Y luego hay otra naturaleza que apenas yo comprendo. Es una naturaleza que llevo dentro, un áspero fulgor incontenible. Creo en las personas que se atreven a crecer.  Yo no vivo la mejor de las literaturas, simplemente comparto la mejor de todas las que tengo. Porque el tiempo no pasa para quien lo es, y si eres sabio, todo se repite:

 

CAPÍTULO I: Mi propio nacimiento

La gente que más suele exigir a otros es la que menos suele exigirse a sí misma.

Es de día, aún temprano para escuchar a otros. Atravieso la carretera y corro por la vereda junto a la cerca. Quizás alguna chica me haya escrito ayer, puede que hace dos noches durmiera en otra parte. Tal vez hace algunos días pensara en claudicar, en dejarlo todo y sentirme vivo. Pero ahora el sol es luz sobre mis hombros. Dónde estoy no importa tanto como el lugar interior al que no he llegado. De repente dejo de esperar que ocurran cosas. El camino es escarpado y está lleno de piedras. Sale vapor entre mis labios. Asciendo a lo más alto sin necesidad de descansar. No necesito convencer a nadie de que este es el mejor lugar del mundo. Tengo pequeñas ambiciones como ser alguien a quien todo el mundo escuche; y tengo grandes ambiciones como que esta noche mi cama huela a tí. Hay personas que necesitan creer en algo y personas que necesitan creer en alguien. Durante algún tiempo yo fui de los primeros. No se hacer otra cosa que vivir. En esto yo soy ahora el mejor de los mortales. O eso pienso ahora mientras corro.

 

CAPÍTULO II: Mi adolescencia

Ningún piloto diseña las nubes que atraviesa.

Ningún mar en calma hace experto a un marinero.

Te mereces la paz que necesitas, la que tú te des y no la que otros creen que necesitas. Se fiel a todas las señales. Después de todo, esto es suficiente. Aprender, aprender mucho y siempre. Abrir cada tarde las puertas del paraíso con las llaves de tu casa. Vivir tu propia vida. Pasar frío en los inviernos. Ser tu lumbre. Fluir extasiado en el trabajo. Dormir junto a las ranas y los grillos. Saber volar y formar parte de todos los colores. Necesitarte. Sentir que llega el sol y saber que eres el verano.

 

CAPÍTULO III: Madurez

Nunca encontrarás a nadie con suficiente dinero para pagar todo tu rescate

Dice el maestro que una vida feliz tiene tres ejes básicos: relaciones de amistad sinceras y continuadas, autosuficiencia (o independencia propia para tomar decisiones) y una vida reflexiva (o el análisis y aprendizaje de nuestros actos). Mi piel es el cielo de mi cuerpo, más allá está todo lo que toca. Si cuando hablo tiemblas, es que ninguno de los dos ha muerto. Trabajo con personas que se buscan y solo a veces con aquellas que ya se han encontrado. Me dirijo por ejemplo un martes a un grupo de reducido de personas y hablo durante diez minutos en el círculo. Confían aparentemente en mi criterio. Luego la conversación se abre y cada uno, a su manera, pide su rescate. Algunos pagan el de otros en el acto; la mayoría entiende que el paso del tiempo es medicina y uno a uno empiezan a explorar la combinación necesaria de sustancias: comprensión, respeto, afecto, ilusión, realismo,… Cuando acabo, por las noches salgo a pasear. No bajé de la montaña para enseñar a nadie. Solo creo que tengo algo que decir y que tengo claras las cosas importantes.

 

CAPÍTULO IV: La familia

La mayor parte de personas de la vida son concursantes, solo algunos son el premio. 

El amor no se obtiene, se recorre. Cuando completamente exhausto te atrevas a decir que ya has llegado, deja abierta incluso entonces la puerta para más visitas. Ni siquiera cuando no respire, dejaréis de oír mi aliento. Porque uno es padre e hijo de toda su familia. Porque cada uno de nosotros se debe a lo que es, y lo que es -si está maduro- no es mucho más de todo lo que somos. ¿Qué me hizo más fuerte y feliz? Dejé de pensar en mí la mayor parte del tiempo.

 

CAPÍTULO V: La obtención de la sabiduría

No busques personas que estén siempre a tu altura. Ten cerca a aquellas que estén casi siempre a la altura de sí mismas.

No puedo resolverlo todo. La vida, eso que llamamos vida y siempre te sorprende, no depende solo de mi. Se que la mayoría de las cosas no son lógicas. Soy humano en todos los sentidos. Si eres creyente o religioso, esta vida para ti es solo un primer plato. Si eres ateo, toda la vida para ti es un plato combinado. Pero para todos nosotros, solo hay una carta. Y esta es mi expectativa: Soy el responsable de mi alma, elijo estar a mi altura y solo entonces vuelo.

 «La felicidad solo es real si se comparte» Christopher McCandless

 

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Si has leído esto, comparte lo que sientes

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enorme sonrisa

enorme sonrisa

«La santidad está en los buenos actos, en el valor de proteger a aquellos que no pueden protegerse. Y la bondad, el deseo de Dios, está en tu mente y en tu corazón  Es lo que decidas hacer día a día lo que te hará un buen hombre o no«

Kingdom of Heaven (Scott,2005)

playa2«Yo solo busco que me tiemblen las piernas…«

Amelie (Pereza, 2009)

 

Ya volví del mar para cuidarme y traigo este mensaje. Esta es mi segunda noche en tierra y hace ya más de dos años que no me echo de menos. Estoy tranquilo, sentado, es verano y puede que sea tarde. En la terraza el aire me atraviesa. Varios accidentes geográficos me tocan. Está al fondo esa colina, a mi derecha el campo seco donde pasta resoplando cada noche aquel caballo, a mi izquierda una cremallera recta de coches y camiones. Sobre las cinco canta en alto un gallo. Por la noche hay ruido de perros y de grillos. A esta hora ensaya la orquesta de cencerros. Aquí me encuentro mucho. Me quedo sentado y me descalzo. Escribo durante no más de una hora y me recojo. Esto es lo más profesional que hoy yo se escribirte:

 

Que salga el sol y lo haga dentro.

Que te tiemblen las piernas.

Que alguien te haga vibrar.

Que despiertes a su lado.

Que te elija de regalo.

Que te mire hondo sin hablar y que te calle.

Si no te ocurre esto, busca que hoy te ocurra.

Levántate y anda.

Que nadie -ni siquiera tú- lo entienda.

Pero que ocurra, que hoy te ocurra.

Que la vida te regale lo que eres.

Que encuentres y te encuentren.

Que al poner la mesa hagan falta más de dos cubiertos.

Que al hacer la cama huela a otro.

Que al vivir algo intenso o bello le recuerdes.

Que tengas suficiente sitio para tu dolor.

Que sientas tras tu lucha diaria el descanso del guerrero.

Que tengas donde dormir sin ser tu casa.

Y que tu casa no sea un edificio.

Que llegar a casa sea estar con ellos.

Que te necesiten abrazar y que se muevan.

Que les necesites abrazar y que te muevas.

Que antes de dormir, te tumbes boca arriba respirando hondo

y cierres los ojos con las manos en el pecho y en tu mente se repita todo esto:

Soy el responsable de mi alma.

Yo no elijo mi destino pero elijo qué hacer con él.

Nadie salvo yo decidirá cómo será mi día.

Esta es la vida que tengo y estas las personas que quiero y que me quieren.

Elijo quererlas y permanecer con ellas.

Tengo fe en lo que soy y lo que somos.

Tenía que pasar que nos quisiéramos.

Estoy aquí a su lado y ese es nuestro sentido.

El resto es TODO LO DEMÁS.

Esta es la paz que buscan las personas y nosotros la tenemos.

Se quedarme solo pero elijo ser contigo.

Todo esto te deseo y también me lo deseo.

«Pequeña sonrisa de Amelie, me tienes calado.«

Amelie (Pereza, 2009)

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anatomía de mi palabra

anatomía de mi palabra

Háblame para que te conozca | Séneca

 

Con motivo del artículo número 500 de este blog, hoy quiero hablar de un instrumento certero y noble. Hoy quiero hablar de lo que ha supuesto en mi vida la palabra. Te comparto esta parte de mí como agradecimiento a tu fidelidad constante. Y quiero ser en esto lo más científico posible. Hablar de números y datos contrastables. Porque aunque en otros foros y artículos ya la he defendido (Guía breve de comunicación efectiva se lleva la palma) jamás le he dedicado la importancia que merece en mi vida y tampoco he sido transparente.

Desde hace dos años la palabra que más repito es GRACIAS. Tengo mucho que agradecer. Soy un hombre afortunado. Tengo una vida sencilla, de sacrificio y de trabajo que me da no más o menos disgustos que cualquier otra vida de cualquier otra persona. Mido mis gastos si son de dinero y suelo mantener mis inversiones si se trata de personas. Hay personas a las que he querido que me han querido y también personas a las que he querido que no lo han hecho.

Hasta aquí el lector o lectora podría ver en la mía una vida corriente de una persona más sobre el planeta. Y sin embargo yo soy alguien especial. Y lo soy por la palabra. Con ella he conquistado lo mejor de mi vida y por ella vivo mi momento dulce.

Estas son algunas estridencias que demuestran mi procedencia extraterrestre: Se tocar a las personas; se volar sin moverme de la tierra; puedo mirarme a los ojos y puedo mirarte a los ojos; elijo ser persona; soy un ser tranquilo; me gusta el compromiso; vivo casi siempre cerca; y viajo dentro. Pero si me preguntaras cuál de todas estas cosas me hace ser alguien diferente, yo te diría que ninguna comparable a mi amor por la palabra.

Hoy quiero tan solo hablarte de mi apuesta por la palabra y decirte, lector/a GRACIAS tras 500 artículos hablando de equipos, desarrollo personal y profesional y de personas. Lo más especial que hoy puedo hacer para tí es compartirme, abrirte lo que llevo siendo en función de esto que nos mantiene a tí y a mí en contacto: la palabra.

 

ANATOMÍA DE MI PALABRA

Muchas palabras no implican mucha sabiduría | Tales de Mileto

 

Puedo hablar de ella porque la practico y la cumplo. Porque he dejado pocas veces de hacerlo desde que tengo uso de razón. De crearla, de cuidarla, de apostar por ella. Por la mía y también por la de otros.

Durante mis primeros años (a eso de los 9, 10 u 11 años) escribía mucho. La mayor parte de todo lo que he escrito está quemado, roto o en posesión de otros. No me interesa tanto conservar lo que digo como poder decirlo. Es mi amor por el acto de creación de la palabra como elemento vivo y transformador lo que me ha hecho un auténtico artesano; el resto no me ha importado mucho.

Mucho antes de que nos poseyera el tiempo real, yo vivía en el tiempo propio. Antes de inventarse whataspp, yo había escrito decenas de cartas y cientos de poemas a las chicas que yo amé durante años. Como es lógico, no conservo copia de ninguna. Tampoco hay copia de la mayoría de proclamas o ensayos resumen que escribía tras leer los libros nucleares de la cultura occidental. Soy -he de decirlo- un analfabeto en materia de novelas y en general un completo zote en la literatura universal acostumbrada. Me gusta leer cosas extrañas, únicas y con frecuencia escapo de la masa para poder hacer mi pan. Además mi conocimiento en lo referente a ciencia ficción se limita al séptimo arte, cuya cultura adoro con pasión. Si en los últimos 2 años he visualizado unas 500 películas (por mis registros en filmaffinity y un cálculo real de promedio visionado), calculo que habré visto en toda mi vida no menos de 4.000 largometrajes.

En 1999 concluí mi primera obra con 208.544 palabras. Recuerdo que estaba exhausto y no logré superarla hasta pasados algunos años. Me afectó mucho y soñaba con ella a todas horas con obsesión desmedida e inhumana. Trabajé por la noche sin apenas dormir durante 7 años. Esperaba a que la ciudad se callase por completo y entonces yo empezaba a hablar. No fue más que un acto horrible de erudición intimista y completa introversión junto a innumerables citas de los libros que leía por aquel entonces, mayoritariamente libros de cultura antigua y ciencia alternados con religión, historia, poesía y teatro. Pretendía demostrar de algún modo que no hemos cambiado nada en 4000 años de historia escrita. Hoy en día, de algún modo aún lo pienso.

Hoy, verano de 2014, lees el artículo número 500 que comparto con vosotros a través de la iniciativa. Esto equivale a decir que cada uno de los días de 1/3 de mis últimos 4 años he compartido al menos un artículo en la red de forma sistemática. Lo cual equivale a decir que he dedicado algo más de 1500 horas a contribuir con mi pequeña aportación a inspiración el cambio y la mejora de muchas personas. O al menos, eso me habéis dicho 🙂 Siendo este un foro muy humilde, si yo muriera hoy ya habría escrito y compartido públicamente más de 780.000 palabras sobre vida, desarrollo profesional, humanismo y en general habilidades transversales (liderazgo, gestión, comunicación, equipos,…) que en total y objetivamente habrían sido leídas 120.000 veces en más de 24 países.

Desde mayo de 2010, año en que apostaté de facebook y me bauticé en twitter, he compartido públicamente 16.800 mensajes de los cuales me parece justo considerar que la mitad eran cosas de otros. El resto creo que sería justo decir que tienen que ver con pensamientos o sentimientos propios, en total unas 193.200 palabras que se me ocurrían en el autobús, entre reuniones o -en la menor parte de ocasiones- tras hacer el amor durante mucho rato.

El resto de obra escrita pertenece a servilletas perdidas, estudios propios (hubo un tiempo en que encuadernaba tonterías), trabajos universitarios (durante más de 10 años) que pueden sumar (tomando como referencia los 10 últimos estudios y trabajos) otras 200.000 palabras.

Añado las últimas palabras correspondientes a apuntes del proyecto que tengo entre manos, un nuevo libro. Los apuntes rondan las 30.000 palabras.

Yo calculo por todo esto que habré escrito en mi vida algo más de 1.300.000 de palabras aproximadamente. De todas ellas, calculo honestamente que de tremenda calidad no más de 80.000, de considerable calidad unas 300.000; del montón unas 200.000; por lo que la lectura del resto de palabras del total, algo menos de 500.000, podría ser quizás el mecanismo de tortura más efectivo para delincuentes.

Lo asombroso es que, lo creas o no, realmente escribo muy poco. Considero que no me pongo a escribir ni el 10% de todas las cosas que me rondan la cabeza. No suelo llevar papel ni bolígrafos y pierdo las notas que apunte incluso en el teléfono. Ese 10% se queda en un 5% casi seguro por el siguiente hecho: Soy muy autoexigente con lo que escribo, una práctica que llevo a rajatabla y que no es recomendada por ningún club de escritura a efectos de perfeccionar haciendo. Quiero esto decir que no suelo tomarme la molestia de coger un bolígrafo si creo que lo que voy a decir no es revelador. Además he de tener en cuenta para el cálculo que no me siento nada bien si escribo de algo que no soy o que no hago, de modo que las cosas que escribo me ocurren.

Si yo escribo por ejemplo «Toda empresa es lo que pasa luego en ti después de haber estado un día entero dentro. El resto es humo» quiere decir que vivo de acuerdo a esto y sino, no lo escribo.

De modo que calculo que unos 20.000.000 de palabras me han rondado la cabeza y solo han llegado 1.300.000 a ser reales de forma escrita.

De la palabra hablada ni hablo. He sido capaz de decir tantas tonterías y de una forma tan segura que prefiero pensar que lo único salvable es lo que he escrito. A efectos de recuento, sin dar cantidades tan exactas, he hablado mucho y largo con muchas personas de todo tipo sobre temas triviales casi siempre y a veces sobre cosas verdaderamente importantes. Añado una apreciación subjetiva y es que en estas últimas es donde realmente me salgo, en las otras tan solo hago gracia. Mi verdadera vocación por el acompañamiento a personas nace de miles de horas dedicadas a hablar con personas acerca de sus inquietudes y preocupaciones. Todo facilitador ha sido confidente.

Por último, también a nivel cuantitativo, tan solo recuerdo 9 ocasiones reseñables en mi vida en las que no haya apostado por la palabra:

  • La primera de ellas fue una huelga de silencio que duró alrededor de 4 años en los que solo decía lo justo para poder sobrevivir. Fue una etapa complicada en la que mi manera de protestar por lo que vivía era no participar aportando lo más valioso de todo cuanto soy: lo que digo. Esta huelga valdría por muchas veces, en verdad, porque fue algo agotador.
  • La segunda vez en la que no he apostado por la palabra fue cuando durante algo más de media hora nos pegamos mi amigo Ángel y yo junto al parque. Acabamos amoratados y fuimos extremadamente violentos. Tendría sentido para mi memoria que fuese por una chica, pero en verdad ni lo recuerdo. Por la tarde estábamos jugando.
  • La tercera vez fue en el patio del colegio, donde otro chico y yo nos pegamos, yo en defensa de una chica que ni siquiera me gustaba.
  • La cuarta, quinta, sexta y séptima vez pertenecen a exparejas con las que después de mucho lidiar, perdí la paciencia y preferí sencillamente cambiar de habitación. En el último de los casos -solo me ha ocurrido una vez en mi vida- me levanté de la cafetería y me largué ante la imposibilidad de mantener un diálogo que evitara hacernos daño.
  • La octava vez fue con mi abuela, la antepenúltima vez que la ví justo antes de que muriera. Se puso cabezona y me enfurecí ante mi pareja. Perdí por completo los papeles y recuerdo que elevé la voz asustando incluso a los vecinos.
  • Mi noveno recuerdo de infidelidad a la palabra pertenece a cualquiera de las peleas a guantazo limpio que mantuve durante mis años de preadolescencia con mi hermano, al que de forma muy cariñosa le llegué a intentar tirar el televisor de la sala de estar a la cabeza. En aquella época no había pantalla plana. Estas peleas a muerte entre hermanos, las importantes y encolerizadas que son las que más molan, no llegarán a más de 10. Por otro lado, creo que el hecho de que yo haya sido siempre algo más débil, enclenque y pequeño que mi hermano y me haya visto obligado a idear otras argucias más allá de la fuerza, tiene mucho que ver con mi afecto por el poder de la palabra. Verse en la necesidad, ayuda.

 

CONOCE LA HISTORIA DE TU PALABRA

Para mí ha sido interesante recorrer y cuantificar la importancia que para mí tiene la palabra en ese artículo. Quiero invitarte, para concluir este regalo, a que hagas lo mismo. Trata de pensar en la cantidad de palabras que has escrito o compartido durante toda tu vida. Haz el esfuerzo de visualizar aquellos momentos en que no pudiste mantener tu fidelidad a mi niña bonita, la palabra. Y renueva tu compromiso con ella comprometiéndote a aumentar su lectura, escritura o conversación diaria.

Para concluir, amigo o amiga, se pocas cosas de mí salvo que el poder de mi palabra no está solo en lo que digo sino en que también lo hago.

GRACIAS por seguir ahí. A tí, lector, que eres fiel cuando serlo es revolucionario.

 

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instrucciones para amar de nuevo

instrucciones para amar de nuevo

POR QUÉ HABLAR AQUÍ DE AMOR

bosque rojoHace poco escribí un artículo titulado Instrucciones para nacer de nuevo que considero útil para replantearnos ciertas asunciones. Hoy utilizando un formato similar, quiero compartir mis pensamientos sobre algo llamado AMOR que los puñeteros hipsters y otras castas dicen que es un mainstream.

Respondiendo a la pregunta mental que ahora mismo te estás haciendo sobre qué hace un facilitador de cambio, desarrollo profesional y equipos hablando sobre amor, te diré joven lector o lectora dos cosas. En primer lugar que la mayoría de personas con las que hablo últimamente durante más de media hora, terminan compartiéndome problemas de pareja. Estamos rematadamente tocados en este aspecto y como afecta a gente de mi entorno y me afecta a mí, he pensado hablar hoy de ello por si ayuda. En segundo lugar, como no creo que la vida sea un conjunto de compartimentos estancos, creo que introducir esta problemática en foros profesionales, contribuye a humanizar un poco la salud de la red y de nuestros equipos.

Por todo ello escribo hoy sobre algo en lo que puedo ser el último experto de la Tierra, pero en definitiva experto. Hoy hablaré de AMOR y de una modalidad concreta del amor que es el amor entre una pareja de personas. Llamo personas a todo tipo de individuos, de género masculino o femenino, de todo tipo de razas y culturas, con todo tipo de orientación sexual y definición ética, desde el primer pueblo habitado hasta el último cuarto de ciudad en todas y cada una de las latitudes del planeta. Llamo personas incluso a aquellas que sobreviven a diario camufladas bajo pieles de lobo o de cordero. Te llamo a ti persona.

 

DESGASTE HISTÓRICO DE LA IDEA DEL AMOR

bosque3Actualmente vivimos un periodo de pobreza emocional, lingüística e ideológica en lo que respecta a la idea del amor. No quiero ser dramático o tremendista porque puedo vivir perfectamente con ello, pero es un hecho que hemos acotado mucho esto del amor a encontrar alguien con el que tener hijos y ser, en otras palabras, personas productivas.

Pese a los grandes esfuerzos de no pocas religiones, muchas escuelas de nueva conciencia y talleres de práctica emocional, es un hecho que un griego de hace 2500 años era mucho más capaz de identificar sus sentimientos respecto al amor de lo que cualquiera de nosotros hoy lo somos. Tenemos cuantitativamente cada vez menos palabras para expresar lo que sentimos y el significado de la palabra amor se ha desvirtuado por completo.

Copio aquí íntegramente la aproximación histórica de este deterioro que aparece en la espectacular y detallada entrada AMOR dentro de wikipedia. Recomiendo su lectura para una visión histórica del progresivo desgaste de la idea. Este es el párrafo más alarmante:

«El capitalismo sitúa a la sociedad dentro del marco de un proceso de producción. Con este marco, el amor se convierte en un elemento más de dicho proceso. Las empresas analizan al ser humano y buscan la forma de extraer de él la mayor cantidad de consumo, no dudando en utilizar el amor y el sexo como reclamo de un modo desnaturalizado y grotesco: la empresa evoca en el consumidor sentimientos amorosos y de deseo, pero su fin último no es buscar el amor ni el sexo por parte del consumidor, sino su dinero y su trabajo. Como consecuencia, se produce deshumanización al identificarse el amor a otro ser humano con el amor a un producto, ya que dicha asociación trae, inevitablemente, la asociación del propio ser humano con un producto»

En otras palabras, hemos cosificado el amor. Consumimos amor, no lo disfrutamos. Lo veo a diario en muchas personas que me rodean y yo mismo he sufrido las nefastas consecuencias.

Solo por citar una de tantas culturas antiguas, los griegos entendían que había cuatro tipos de dioses diferentes del amor todos ellos fases y momentos necesarios: Afrodita (la idealización y el amor instintivo), Agapé (el amor desinteresado y la comprensión del bien del otro), Storgé (el amor basado en el compromiso), y Philia (el amor fraternal, de afecto, de amistad). Además estaban Hera (el amor fiel), Démeter (el amor materno), y Dionisos asociado luego a Ludus (el amor como juego o diversión). Con estas ya he contado siete gradaciones cromáticas diferentes que tenían los griegos para hablar de todo lo que implica amor. Esta forma de entender la idea de amor desde la riqueza de aproximaciones era común en diferentes culturas de la antigüedad en cada continente.

El mensaje fundacional de esta iniciativa y de nuestro trabajo está basado en el AMOR en su sentido más amplio e inmediato. Para mí el amor es, a todos los efectos, un bosque salvaje como los que aparecen en este artículo. Es necesario que llueva y haga sol para que crezca y a menudo hay que vivir en la sorpresa sin necesidad de tenerlo todo claro. Hay tonalidades diferentes en cada etapa pero siempre existe la certeza de que todo aquello finalmente se renueva.

Hoy no obstante, como comentaba, quisiera hablar de un amor en concreto: el amor en pareja. En este tipo de amor cualquiera de nosotros, por muchos años de experiencia que tenga, es un aficionado. Creo útiles dos diferenciaciones básicas que a menudo se contraponen pero que considero complementarias:

 

DOS TIPOS DE AMOR PARA PAREJAS

Termino de ver Brief encounter (Lean, 1945), una revisión cinematográfica sobre la infidelidad con piano de Rachmaninov de fondo. Se diría que el film contrapone dos tipos de amor para parejas bien diferentes que hoy quiero formular:

  • El amor impulsivo (basado en la atracción, el impulso y el deseo) Suele ser un amor contrarreembolso. Es una proyección de mi voluntad en la voluntad del otro. La frase que identifica este tipo de amor es TE QUIERO. Es una oración emocional que cubre el recorrido en un solo sentido: del YO al TÚ. Representa la expresión de un sentimiento puro y simple, es decir, «me ocurre ahora mismo y aquí que quiero lo que tienes. Quiero por ejemplo tu atractivo, quiero tu boca y tu conversación, quiero tu presencia y compañía, quiero ahora tu calor» El lenguaje de este tipo de amor es enunciativo. Quiere esto decir que expresamos lo que llevamos dentro pero no nos ocupa su mantenimiento. Es un amor de disfrute, diseñado por nuestra capa reptiliana para el corto plazo. Es instinto de supervivencia y de satisfacción primaria. Se dice «Me gusta esta persona», «Estoy enamorado/a de esta persona» o incluso «Me siento bien con esta persona». Me interesa mucho estar con ella y abrazarla, darle una parte de mi vida porque me ha captado. Es una relación entre cazador y cazado que a menudo incluso se da en ambos sentidos. En esta cazería paradójicamente la persona experimenta ambos roles y es también la pólvora de su propia munición. Hay juego no verbal e intereses propios pero no suele haber reglas. Bien jugado, se llega al éxtasis y también se experimenta la caída. Quiero solo lo bueno que tú tienes y voy a hacer todo lo posible por disfrutarlo… Nada así dura nunca mucho tiempo. Este tipo de amor suele estar presente en el buen sexo, en el compañerismo del trabajo y el aprecio inmediato. No hace falta ser muy valiente para atreverse a querer así a alguien. Es algo natural y forma parte de lo que soy y lo que somos. Este amor sostiene la fuerza de gravedad entre personas. Cuando alguien que me atrae me ofrece y demuestra este tipo de amor, no siempre lo compro. Si lo compro, intento no tener una gran expectativa pero casi nunca lo consigo. De hecho creo que el que lo consigue, además de mentiroso es un mediocre.
  • El amor responsable (basado en el cariño, el respeto y el afecto). Es amor sincero e íntimo y una propuesta conjunta de gestión de nuestros miedos (al rechazo, al fracaso, al cambio). La pareja que comparte un amor responsable es también la forma más rentable y exitosa que conozco de transformar el miedo tóxico en miedo sano. Es una aceptación de mi voluntad, de tu voluntad y de NUESTRA voluntad. No proyecto, integro. Construyo algo a partir de mí y del otro. Trabajo para que me entienda y para entenderle. Juzgo porque no idealizo. Pero si juzgo, casi nunca acabo condenando. Amo porque hago y porque espero. Pero si hago, no espero y si espero, no hago. Tengo fe en lo que soy, en lo que es la otra persona y en lo que somos. Por eso para este tipo de amor no existen frases. Podría vivir sin él o ella pero elijo vivir con él o ella. Es decir, de entre todas las personas de la Tierra y entre ellas de todas las que yo conozco o haya conocido, ahora mismo te elijo a tí y además no solo elijo lo que tienes sino lo que eres. Cojo todo el paquete de tus bondades y maldades, de tus detalles y tus miedos, de tu cuerpo y lo que encierra, y decido que estaré aquí para cuidarlo. El lenguaje de este tipo de amor es demostrativo, es decir no solo expresamos lo que llevamos dentro sino que además de forma continuada lo demostramos (al otro y a mí mismo). No es que le de una parte de mi vida, sino que los dos compartimos las nuestras para generar una nueva común que redefine las propias. El buen amor responsable es para el amor impulsivo (la locomotora) como las vías del tren que son siempre necesarias. Es importante el tren pero qué poco corre y a qué pocos sitios llega si nadie se dedica a mantener las vías. Son propios del placer del amor real, los pequeños detalles y los gestos. Quiero lo bueno y lo malo que tú tienes y voy a hacer todo lo posible por disfrutarlo y ayudarnos a crecer. Hace falta ser MUY valiente para atreverse a querer así a alguien. Este amor es, verdaderamente, el que ha hecho que seamos la especie más inteligente y evolucionada de la Tierra. En mi vida la canción por excelencia de este tipo de amor es Carry your will (The Mowgli´s). El amor responsable está basado en el compromiso y el respeto. Hay un interés que es ya común y también hay reglas. Es un juego con perspectiva e ilusión de largo plazo. Quiero disfrutar de tí durante mucho tiempo. Cuando alguien que me atrae me ofrece y demuestra este tipo de amor, yo siempre compro. Si lo compro, reconozco tener expectativas

Compras amor cuando te comprometes con lo que estás haciendo. Sea una noche o cuarenta años de tu vida. Solo compras si el otro vende. Puedes convencerle de que venda o compre y él o ella puede convencerte de que vendas o compres. En cualquier caso, si quieres disfrutar del amor en pareja invierte siempre en el NOSOTROS, el resto es especulación continua.

 

CONVERSACIONES ACERCA DEL AMOR

bosque verdeSuelo reunirme con mis amigos de toda la vida en un viejo bar del centro. Hablamos, reímos y alguna vez hemos llorado acerca de lo que nos preocupa y de las cosas que hacemos que nos pasen. La mayor parte del tiempo compartimos aventuras presentes o pasadas. Ellos lo niegan, pero yo creo sinceramente que somos gente extraordinaria. Después de muchos años con todo tipo de anécdotas y momentos en común, creo conocer bien a estos malditos bastardos. Somos personas sanas que queremos ser felices. De hecho la mayoría de nosotros, con esfuerzo constante y diario, lo hemos conseguido. Por eso se que si un día, tras pedir los botellines, planteara esto del amor impulsivo y responsable, se que tendríamos visiones similares respecto a qué es y qué no es emocionalmente saludable.

Se, por ejemplo, que diríamos que ambos tipos de amor son necesarios y que todo tiene su momento.

Se también que habría cierta unanimidad respecto al tremendo placer de permitirnos disfrutar de los impulsos, pero también sobre la necesidad de no perder un cierto grado de seguridad en nuestra vida.

Se que yo de repente interrumpiría el diálogo y diría, citando quizás esta u otra película, que Hollywood y Disney han hecho mucho daño.

Se que diría a voz en grito que yo soy romántico por convicción propia en el sentido literal pero no en el figurado.

Se que haría referencia a alguna que otra conversación nocturna con alguna mujer sobre este tema.

Tengo claro que convendríamos que lo suyo es tener una relación sincera, que te aporte momentos de grandeza y además que nos permita vivir juntos y disfrutar nuestros chispazos, esos momentos en que nuestra cara se enciende y se ilumina. Porque solo entonces es cuando el amor renace.

Se que diría que no se busca la felicidad en el otro sino en uno mismo y que por eso la pareja puede darte felicidad pero no hacerte feliz.

 

EL AMORÓMETRO

Luego cogería una servilleta, pediría un boli al camarero y dibujaría una herramienta rápida de creación propia para la toma de decisiones en favor del Amor Responsable. Esta herramienta mide el Amor saludable entre dos personas. Estos son los pasos a seguir si quieres realizar tu propio AMORÓMETRO:

1) Se le pide en una servilleta en blanco a una persona que puntúe de «cero» a «diez» el grado en el que cuida, atiende o satisface sus necesidades en esa relación.

2) Se le pide en esa misma servilleta en blanco que puntúe de «cero» a «diez» el grado en el que cuida, atiende o satisface las necesidades del otro en esa relación.

3) Tenemos por tanto dos resultados correspondientes a las puntuaciones de «cero» a «diez» de acuerdo al grado de satisfacción de necesidades propias y ajenas. Lo que hacemos ahora es presentar esos resultados, no de forma independiente, sino en una sola gráfica lineal cuya mitad representa el valor «diez» y cuyos extremos (cada una de las personas) representan ambos el valor «cero».

 

amorometro

 

4) Ahora toca la interpretación. En la gráfica los valores «cero» del área de responsabilidad NOSOTROS comienzan a contar a partir del valor «cinco» del área de responsabilidad YO o TU. Esto quiere decir que a partir de un grado «cinco» en cada una de las escalas del YO o el EL/ELLA, ya se está dentro del trabajo en el NOSOTROS.  El objetivo es visualizar dónde se encuentra la persona para establecer el reto de mejora hacia el NOSOTROS a partir del trabajo sobre sus necesidades y las de la otra persona. Es común en esta herramienta que se visualice una descompensación hacia uno u otro lado. El ideal es establecer un equilibrio. Por otro lado, de ninguna manera se puede trabajar en el NOSOTROS si las puntuaciones están por debajo de 5 en cualquiera de las escalas.

 

MI IDEA DEL AMOR EN PAREJA

  • Puedes aspirar o desear una gran cantidad de cosas en tu vida. Sin embargo no hay mayor amor que apreciar lo que ya tienes.
  • Paradójicamente el amor llega de dentro afuera. Si estás en paz, no la necesitas y por eso ya la eres.
  • Procura no pensarlo demasiado.
  • Comparte lo que sientes pensando además de tí en el otro.
  • Si no entiendes, no especules, pregunta.
  • Aprende a estar callado. La mitad del tiempo la otra persona solo necesita escucharse.
  • Relájate. El 80% de problemas de pareja no son problemas de pareja. Indaga las causas y acepta las decisiones.
  • La mujer de mi vida no será la mujer más guapa del mundo, ni la más inteligente, ni la más espectacular. La mujer de mi vida será aquella persona que yo decida que es la mujer de mi vida. El resto, son detalles.

 

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