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las 5 transiciones para el cambio

las 5 transiciones para el cambio

Estos son algunos de los pilares que forman parte de mi comunidad y mi trabajo. Se trata de un sencillo diseño de transiciones para lograr un cambio, cualquiera que sea su naturaleza o dimensión. Son los siguientes y se me antojan circulares:

1) De la negación a la aceptación
2) De la aceptación al propósito
3) Del propósito a la fuerza
4) De la fuerza a la coherencia
5) De la coherencia al equilibrio

Los comparto para que sean copiados, ampliados y explotados. Aún así, en mi ánimo por reinventar mi mensaje, confío en que para el lector sea más útil la naturaleza de mis actos que la de todas mis palabras.

1. DE LA NEGACIÓN A LA ACEPTACIÓN

Pasar de la negación a la aceptación de la realidad es el primero de los pasos hacia la consecución de un propósito.

Para mí, como mero espectador, resulta interesante ver cómo las personas con las que hablo suelen negar la realidad que viven. Gracias a esto y en mitad de esta suerte de espectáculo circense, aprendo poco a poco a descubrirme a veces a mí mismo generando realidades paralelas. Es entonces cuando paro y pienso en mi propósito. A veces es pelar patatas o saltar un charco, otras veces es besar a la que mujer que amo o superarme. En cualquiera de los casos, desde hace relativamente poco no me suelo plantear si soy feliz. Sencillamente lo soy y se que voy a serlo siempre. Lo que aquí comparto son una serie de realidades que ejemplifican cómo detecté o detecto algunas de las negaciones de mi vida y cómo creo superarlas en el camino a mi propósito:

1) Creo que nuestra naturaleza es activa y que nosotros la hacemos reactiva. No creo que esto sea saludable. De pequeño aprendí de un amigo llamado Jesús y también del Principito que la auténtica riqueza de cualquier persona es invisible. Que solo reside en su capacidad de aceptación y de disfrute. Eckhart Tolle añade a estas dos, la de entusiasmo. Muchas veces puedo ver cómo las personas se molestan e invierten grandes energías en la lucha CONTRA algo. Pocas veces veo cómo muy pocas personas invierten su tiempo y su oportunidad de vida en la lucha POR alguien. Ha aprendido que el segundo camino es el único camino de la completa libertad.

2) Soy una persona hipersensible. Me ha costado 30 años asumirlo. Cada vez que algo me duele, tengo que ser capaz de asumir un enorme sufrimiento. Cada vez que creo en algo, tengo que ser capaz de asumir un elevado coste. He vivido y viviré con esto el resto de mi vida. La escultura de mi alma se hace a golpes. Mi secreto para poder sobrevivir ha sido aumentar el ritmo, cadencia y número de golpes hasta hacer de ellos una banda sonora casi imperceptible y natural. El único modo que he hallado para superar la insensibilidad de otros no ha sido defender mi trinchera sino derribarla. Después de tantos años, cuando antes entendía mi hipersensibilidad como una pesada y dolorosa carga, hoy la entiendo como un maravilloso don infinitamente rentable y poderoso. Gracias a ella me han amado y he podido amar con gran intensidad. Gracias a mi hipersensibilidad tengo una extensa colección de amigos. Gracias a ella escribo literalmente tan solo lo que siento. Gracias a ella he sido precoz en la mayor parte de aspectos de mi vida. También gracias a ella, me construyo y tengo gran facilidad para comprender a otros. Soy ágil, interesante y atrevido, también algo valiente y sensato solo porque ella me proporciona un continuo contacto con las cosas. Ella me enseñó a volar y yo ahora lo hago cuando lo creo necesario. Antes me negaba a reconocer que yo era alguien especial y me esforcé durante años en intentar no serlo. Hasta que un gigante grito que nació de mí me invitó a brillar cuando yo lo decidiera. Y eso, en definitiva, es tan solo lo que hago.

3) Solo tengo presupuesto para sueños. De veras he intentado gastarme el dinero en otras cosas pero ninguna me aporta tanta alegría como apostar por algo en lo que creo. Suelen ser generalmente personas. Cuando era adolescente -si es que alguna maldita vez me permití serlo- ahorraba a conciencia para gastarme el dinero en libros y en zapatos. Siempre he vestido bien, cualquiera que sea el sentido de esta afirmación arbitraria. Puedo calcular a ojo que un noventa por ciento de mi vida no he tenido aquello que quería. Pero también puedo decir que un noventa por ciento de mi tiempo luché POR aquello que quería. En la vida hasta ahora no he hecho otra cosa que vivir. Todo lo demás es una consecuencia.

 

2. DE LA ACEPTACIÓN AL PROPÓSITO

Pasar de la aceptación de la realidad a la formulación de un propósito es el segundo paso hacia la consecución de ese propósito.

En la película Thanks for sharing (Blumberg, 2012) se puede ver en qué consisten los círculos de confianza empleados en la terapias para superar las adicciones. Esta herramienta con múltiples nombres en muchas disciplinas de acompañamiento está basada en la poderosa fuerza para superar cualquier dificultad con ayuda del reconocimiento de grupo y del sentido de pertenencia. La disposición del grupo en círculo permite visualizar la cara y el mensaje de la persona por parte de todos los compañeros y facilita el crecimiento y la generación de vínculo. Una de las primeras grandezas de la confianza en grupo y en general de la economía del regalo es la asunción de las debilidades propias. De nuevo aquí debo hablar de la importancia que tiene la aceptación de la realidad actual a efectos de la búsqueda de un logro aún mayor.

Para formular un propósito debemos partir de bases que todos conocemos: debe ser un propósito real, medible, trazado en el tiempo y que nos sitúe lejos de la apatía y lo más cerca posible de la experiencia óptima. Para entender esto es necesario posicionarse entre dos axiales: las expectativas y las capacidades personales. Ayuda mucho a ello conocer y practicar constantemente el modelo de estado de flujo de Csikszentmihaljy que suelo aplicar bastante a menudo en mi día a día con personas.

 

3. DEL PROPÓSITO A LA FUERZA

Pasar de la formulación de tu propósito al conocimiento de tu fuerza es el tercer paso en el camino al logro.

«Aunque los hombres son acusados ​​de no conocer su propia debilidad, puede que pocos conozcan su propia fuerza. Es en el hombre como en los suelos, donde a veces se encuentra una veta de oro que el propietario no conoce.»

Esta reflexión la realizó uno de los autores que más admiro y que fue propietario de la siguiente sucesión de hechos insólitos: Retrató la condición humana a través de una corta colección de cuentos; describió con enorme exactitud las dos lunas de Marte ciento cincuenta años antes de su descubrimiento; creó el nombre femenino de Vanessa; predicó ante congregaciones no superiores a veinte personas; cultivaba diminutas plantas en su pequeño jardín; y a su muerte donó la práctica totalidad de su fortuna para la construcción de un manicomio. Jonathan Swift representa para mí la capacidad de retratar el mundo más allá de los prejuicios. Como un pequeño extraterrestre en mitad de un gran imperio de sentidos, nos legó su visión en forma de enormes retratos sociales de nuestra debilidad y fuerza. Y si para eso era necesario que hablaran los caballos, él lo conseguía.

Aprendí de él que en la mayor parte de los casos no es tan importante conocer nuestras enormes y numerosas limitaciones como aquellos elementos impulsores de lo que verdaderamente somos o queremos ser. De modo que sobre esta base asisto el crecimiento de personas a través de diferentes herramientas e itinerarios de vida. Un amigo mío tiene una empresa que se dedica a leer contadores de agua en la mayor parte de casas. Yo hago lo mismo pero con personas 😉 De acuerdo a mi modelo de vida y de trabajo, el nivel de madurez de un equipo y de una organización está basado en el índice de humanidad que represente. Cuanto más visibles sean sus personas, mayor será su gloria. Porque a pesar de las ruinas y la historia -o precisamente por ellas- tengo una inquebrantable fe en el ser humano. Creo en su grandeza y en la extraordinaria fuerza que es capaz de atesorar para lograr un objetivo.

Qué importante es sentirse débil pero qué necesario es saberse fuerte. Puede que este sea el mayor descubrimiento que como viajero he realizado nunca. A veces la fuerza es luchar con todas tus fuerzas porque tu hijo tenga cada día un nuevo amanecer y otras es simplemente saber cruzar la calle a tiempo.

La sencillez es belleza. En la canción Stay alive del cantante sueco Jose Gonzalez se describe una tierna escena en la que dos personas se atreven a abrazarse hasta que amanece. Una de ellas tras hacerlo encuentra el sentido de la vida en la siguiente frase: «Haré LO QUE SEA para mantenerme vivo». No lo dice porque el fin justifique los medios sino porque ELLA es ahora su propósito. Por mi humilde experiencia, el amor suele ser la mayor de todas las grandes fortalezas.

 

4. DE LA FUERZA A LA COHERENCIA

Pasar de la aceptación del conocimiento de nuestra fuerza a su aplicación real mediante la coherencia es el paso previo a la consecución de nuestra satisfacción.

«Dices que amas la lluvia, sin embargo usas un paraguas cuando llueve.
Dices que amas el sol, pero siempre buscas una sombra cuando brilla.
Dices que amas el viento, pero cierras las ventanas cuando sopla.
Por eso tengo miedo, cuando dices que me amas.»

Mi compañera Ana Isabel compartía hoy con la red este poema de autor desconocido y me sirve ahora para hablar de cómo afrontar este paso. Además ayer mismo mi compañero Borja Ruiz me dijo «Ser congruente con lo que es importante para mí me hace feliz».

Lo que hay dentro de mí sería un alma destruida si no hubiera amado aquello que pudo destruirme en los momentos más complicados de mi vida. La verdad es siempre generosa. Generosa no quiere decir que no resulte dura o a veces incluso dolorosa, quiere decir que en alguna parte del camino siempre te da mucho más de lo que tú le diste. Mi fuerza por sí misma no me hace poderoso. Lo que me hace realmente poderoso es mi actitud ante esa fuerza. Hablo de cómo y cuándo aplicar esa fortaleza y de las decisiones que consecuentemente tomo para ello. Solo cuando reconozco que no puedo encender un nuevo fuego sin superar la pereza de limpiar las cenizas del anterior, soy capaz de crecer y de encontrarme. Un hombre fuerte no es nada más que un hombre con capacidad y potencial, algo así como un cofre repleto de oro esperando a ser abierto. Sin embargo un hombre coherente es un hombre realizado, es el brillo que apreciamos al abrir ese mismo cofre, porque ha aplicado la fuerza que atesora en su entorno. A la sabiduría que ha conquistado le añade una conducta ética. A esa materia prima inicial le da forma.

 

5. DE LA COHERENCIA AL EQUILIBRIO

Pasar de la coherencia al equilibrio es el último y el más complicado paso del camino. Nunca se acaba de dar y siempre se empieza a hacerlo. La constancia es quizás la clave en este caso.

Recuerdo un antiguo chiste del humorista Eugenio en el que un cliente y un sastre mantienen la siguiente conversación:

» -Oiga, ¿cuanto costaría hacerme un abrigo a medida? – 600 euros, señor. -¿Y un traje? – 350 euros, señor. -¿Y una chaqueta? – Calculo que unos 150 euros, señor. – Oiga, ¿Y un chaleco? – Puedo hacerle un chaleco por 70 euros, señor –  De acuerdo entonces. Hágame un chaleco con mangas, hasta las rodillas y que abrigue»

A la sabiduría y a la conducta ética les hace falta algo más para mantenerse vivas. Del mismo modo que nuestro cliente en la conversación con su sastre, conformarse con algo insuficiente no resulta práctico. Es necesario mantener nuestros logros y nuestra atención. En la tradición del budismo zen esto recibe el nombre de disciplina mental y es lo que distingue a cualquier persona de una persona que alcanza su visión. Lo que aporta la disciplina mental es básicamente equilibrio. Para no abandonar el camino alcanzado se recomienda la toma de conciencia sobre el momento actual y la asunción de cada uno de los logros alcanzados con cada una de las realidades superadas. En mi opinión, y siguiendo la de muchos de mis maestros, solo se puede alcanzar el equilibrio entrenando la atención. 

Personalmente algunas veces trabajo el equilibrio de los equipos a partir de los conceptos de suma nula o de mínima realidad viable basando cada acción en el consenso, la interdependencia y la aceptación del otro. Para hacerlo a menudo desaparezco y dejo que las cosas pasen. Incluidas aquellas que a priori podrían parecer nefastas para la consecución del objetivo del equipo. Hago esto porque ha llegado a una conclusión: Al final de mi vida no será tan importante lo que haya leído como aquello que verdaderamente haya escrito. Sobre esta creencia propia intento desplegar todos de mis actos y el aprendizaje de las personas que acompaño.

Hace poco escribí esto acerca del estado de equilibrio:

No deseo resolver el mundo.

Vivo de mi error.

Ignoro la mayor parte de misterios de la vida,

incluso aquellos más fundamentales.

Soy un sencillo aprendiz de su milagro.

No se responder a la mayoría de preguntas.

Podría engañarme con gran facilidad

pero renuncio a hacerlo.

Cuando miro al frente no me mantiene

firme la certeza sino la presencia.

Soy responsable de cada acto de mi vida.

Disfruto respirando.

Además hace unos años, en este mismo blog, compartía con vosotros la mejor definición que por aquel entonces encontré sobre el concepto de ÉXITO. Era la definición que compartía el compositor y director de orquesta Benjamin Zander sobre los «ojos brillantes» que todavía sigo teniendo en cuenta para cualquier tipo de sesión. Quiero cerrar este artículo recordando cómo da clases a sus alumnos este famoso compositor: Al comenzar el curso, les dice a todos los niños que cierren los ojos y piensen en la versión más sobresaliente de sí mismos. Después de que los niños abren los ojos, comparte con ellos que ya tienen desde ese mismo momento un sobresaliente. En adelante solo tienen que comportarse como ese ser sobresaliente para conservarlo. Creo que nuestra única obligación en la vida es exactamente esta.

***

la puerta que protejo

la puerta que protejo

 

Este artículo está especialmente escrito para aportar punteros de visión y referencia a la hora de trabajar la sobreprotección en los equipos. La generación de miedos interdependientes en algunos de los colectivos con los que he trabajado me ha animado a escribir este breve texto en el que pongo en valor pequeñas lecciones, algunas de las cuales tienen ya 3000 años de historia.

SENTIR LA LLUVIA

«Algunos sienten la lluvia, otros solo se mojan«

Bob Marley

No me gustan los paraguas. Es un instrumento que no entiendo, me resulta aparatoso y a menudo se me olvida en las cafeterías. No suelo llevarlo desde hace muchos años. Por no hacerlo he sido reprendido por innumerables familiares y parejas y he llegado calado a citas importantes. Pero consideré que era necesario. Y antes de que los gremios de fabricantes de paraguas, médicos especialistas en reuma y madres preocupadas, pongan el grito en el cielo por esto que acabo de decir, escuchen esto otro:

  • Después de llover, en mi vida siempre salió el sol. Quiero decir que he estado mayoritariamente seco durante casi toda mi vida y que pequeños instante de lluvia no me hicieron encoger. El exterior de mi cuerpo no es de algodón sino de piel.
  • Mi piel, como la tuya, es impermeable al agua y en general a cualquier tipo de líquido. Un tiempo de exposición prolongado la debilita, pero creo con sinceridad que en los cinco minutos que van del coche al portal, el agua no nos envejece.
  • La mayor parte del tiempo las más bellas respuestas no esperan tus preguntas. Es así como funciona la lluvia y así es como formas parte de la vida. En equipos que buscan la alta madurez, casi nunca es más importante hacer completamente todo como no hacer absolutamente nada. Sobre todo porque esto último es por sí solo imposible. El hecho de querer evitar un acontecimiento natural jamás te dignifica. Puede que te haga sobrevivir, pero no suele ser por sí mismo una gran fuente de vida.

Hace poco Ignacio Gallego de Lerma en su artículo Breve guía para ser un humano extraordinario de su blog InterSer Ediciones realizó una interpretación luminosa sobre un artículo que escribí hace semanas. Comparto aquí con agradecimiento su último párrafo. Dice así:

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«Mi miedo es un regalo, ya que me señala aquello que es esencial a mi. Tras la puerta que protejo, esta el silencio de mi alma escondida, este espacio de sencillez y verdad que solamente yo puedo expresar y entregar al mundo. Mi mayor terror es mi propia luz. Mi vulnerabilidad señala el lugar. Es extraordinario atreverme a traspasar el miedo y entregarme.»

***

Es habitual en alpinismo que las personas que coronan una gran montaña, tengan un periodo de asimilación y descanso de la proeza antes de emprender la coronación de otra. Esto ayuda a digerir el esfuerzo realizado interiorizando la capacidad de superación y poniendo el foco en el disfrute de los resultados tras el éxito. Sin embargo no solemos hacer esto en nuestra vida diaria, donde cualquier hito alcanzado nos parece supremo e insuperable. Este instinto natural de afección al logro nos ha hecho sobrevivir durante miles de años como especie, sin embargo abrazar cualquier logro de forma continuada y defenderlo de posibles progresos o experiencias, nos limita e incluso nos destruye. En un impulso natural solemos decirnos a nosotros mismos: «He llegado hasta aquí y no me pienso mover para conservar mi sitio. Esto me ha costado mucho y quiero protegerlo contra viento y marea«. Es saludable y totalmente necesario disfrutar y aceptar una conquista como parte del éxito alcanzado. Pero abrazarla con fruición despreciando el resto de regalos de la vida puede generar a medio plazo una gran muralla que encierre grandes dosis de dolor y sufrimiento. Nuestro miedo -como decía Ignacio- es un regalo pero no por sí mismo, sino porque detrás de él escondemos lo que realmente nos importa, nuestro foco y punto de partida a partir del cual volver a superarnos.

Hace poco una amiga me dijo «David, esto es lo que hay» En ese «Esto es lo que hay» iba implícito un «Esto es lo que soy y no habrá más ni menos» o algo incluso peor como «Esto es lo que soy y a estas alturas no voy a cambiar». Lo que compartí con ella es que la belleza de la vida consiste en que nunca se acaba de llegar del todo a ningún sitio. Cualquier otra realidad que inventemos para comprender esto, es tan solo una ficción. Y las ficciones, como decía Borges, son muy necesarias y alimentan nuestra vida pero nunca son por sí mismas la vida. Siempre nos queda algo por no hacer o por hacer. Cada acontecimiento, experiencia o momento nos condiciona y atreverse a decir que uno está completo, es como negar a nuestro cuerpo vivo la posibilidad de que cada instante vacíe y llene sus pulmones con aire renovado. Nuestro alma no es un encargado de un almacén de logística. Ningún alma puede controlar completamente el flujo de entradas y salidas de la vida. Un buen ejercicio para comprender esto consiste en recordar por un minuto la cantidad de veces que ocurrió algo que no esperabas en la última semana. En cambio sí podemos regular el ritmo y el impacto de ese flujo de entradas y salidas en nuestra propia vida. Recuerda ahora cómo te afectaron esos acontecimientos inesperados y en base a qué actuaste o en función de qué reaccionaste. Esos pequeños motores que te encendieron o activaron son los que hoy te mueven. Mañana, con otro aprendizaje, pueden ser perfectamente otros.

EL OLOR DE LOS PASTORES

«El pastor tiene que oler como las ovejas«

Papa Francisco, 2013

A todos aquellos que no creéis en el cambio, con afecto os dedico los tres siguientes hechos: El hombre más poderoso del mundo es negro, el líder espiritual de los católicos es jesuita, el entierro de Madiba ha sido el más multitudinario en la historia de la Humanidad. Estos tres hechos son apenas inmediatos y muy actuales, pero podría escoger cada día y cada hora miles de ellos que justifican que todos somos cambio. La invención de que algo permanece genera grandes anclajes emocionales que actúan de pegamento social y personal y nos ayudan a seguir hacia delante. La fabricación de mitos y prejuicios forma parte de nuestras creencias cualquiera que sea nuestra condición espiritual y humana. Son muy útiles y parten de nosotros, de cómo entendemos todo esto que nos pasa y nos rodea. Sin embargo alrededor de estos anclajes que nos aportan estabilidad, todo cambia. Para un poeta, un químico y un naturalista, incluso los objetos inertes envejecen. Por muy evidentes que sean nuestros pasos, el ciclo de la vida nunca se detiene. El buen pastor no es ese que obliga cada tarde a sus ovejas a que vuelvan al redil, sino el que comprende que ellas también le necesitan. En los equipos y en pedagogía, el camino del aprendizaje se recorre siempre en ambas direcciones. Yo hago que otros se superen porque yo mismo me supero. El que es pastor -como dice el Santo Padre de los católicos- huele siempre a oveja. Algo parecido a esto traté de compartir ante un foro con 1500 educadores cuando nos preguntaron qué necesitan hoy las escuelas creativas: Este es el video.

EDUCAR A LOS NIÑOS

Pitágoras celebrando el amanecer con sus discípulos (Fyodor Bronnikov, 1827—1902)

Pitágoras celebrando el amanecer con sus discípulos (Fyodor Bronnikov, 1827—1902)

«Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres«

Pitágoras, s.V a.C

Pero no solo a los que os rodean sino también a los que lleváis dentro. Si cada niño que hay en vosotros sobrevive, el nuevo mundo que descubriréis irá siempre con vosotros. Nada más útil en una organización cuando realizo procesos de ejercicio espiritual, alineamiento estratégico o búsqueda de sentido, que explorar nuestro propósito como si el mundo fuera un inmenso jardín de infancia donde jugar, equivocarse y ponerse cada nuevo día en pie. Pitágoras llamó a su escuela Jardín y en su afán por encontrar la pureza se desprendió de algunos elementos que imperaban en su época. Todos ellos iban encaminados a practicar la sencillez de acuerdo a la observancia de reglas muy inmediatas basadas en la confianza y la lealtad.

CRECER CON OTROS

«Si alguien crece sin pri­var a los demás, no hay error«

I Ching o Libro de los Cambios, s. XV a.C

Esta es una de las grandes enseñanzas que recogí de uno de los libros más antiguos escritos por el hombre. Y es no en vano quizás el principio rector del camino rojo de un equipo en su itinerario hacia la madurez …mientras escribo esto suena de repente Yo-Yo Ma tocando el preludio de la suite para cello de Bach…  Para intentar comprender la fortaleza de este pensamiento es necesario que hable un poco acerca del I Ching.

Caparazón de tortuga con antiguos oráculos provenientes del I Ching.

Caparazón de tortuga con antiguos oráculos provenientes del I Ching.

En este libro de origen chino están consignados algunos aprendizajes y estrategias acerca de la vida que los antiguos tradujeron en forma de oráculos adivinatorios. Ayudó a grandes reyes y gobiernos a tomar decisiones en el pasado y de hecho en la actualidad existe un modelo de consultoría (especulativo y personalmente creo que no muy alejado de las prácticas de las Big Four 😉 muy común en el sureste asiático, con 2000 años de antigüedad, denominado Wen Wang Gua y que está integramente basado en las reglas del I Ching. Para el I Ching el cambio es la única realidad existente y el principio del ser. Este tratado es probablemente una de las más logradas formas no cientifistas en las que el ser humano ha intentado comprender los cambios y la forma en que le afectan. Se trata de un texto basado en interpretaciones combinatorias de la realidad. Sus máximas y atajos numéricos tienen más de 3000 años de antigüedad y tratan de indicar la dirección natural (aquella que ofrece menor resistencia al cambio) que una persona o un colectivo debe adoptar en un determinado momento. Es un libro de ejercicios basado en 64 hexagramas y practicable por medio de diferentes medios, tradicionalmente monedas pero también ramas, calendarios y otros canales.

La importancia de este manual para trabajar el pronóstico no solo residía en la ingente y compleja información que manejaba. Lo fundamental y lo que me resulta especialmente útil como lección aprendida es su principio medular. Se trata de comprender el cambio no como un mal sino como parte de nuestra naturaleza. Más allá de las apariencias de certeza, se encuentra una gran cantidad de combinaciones posibles que se traducen en oportunidades de practicar la vida.

Cuando se dice «Si alguien crece sin privar a los demás, no hay error» se hace referencia a que no puede existir error en el hecho de crecer por nosotros mismos sin necesidad de silenciar o menospreciar el crecimiento de los otros. Tampoco puede haber error si dejamos que ellos desarrollen su ritmo y voluntad.

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El pálpito del cambio

El pálpito del cambio

Sesión de diseño de un programa formativo

Sesión de diseño de un programa formativo facilitado por Juan Núñez. Alfonso, qué grande eres, keep on rocking!

 «Si quieres vivir en paz, dimite como director general del mundo«

Jaume Soler

Dentro de poco la iniciativa cumplirá dos años inspirando a inspiradores. Sería usual y seguro que muy edificante y viral contaros las enormes dificultades que pasamos para que este sueño siga siendo una realidad. Sin embargo este no es el foro. Nuestro discurso no es un escaparate de juguetes rotos, sino un taller donde acudir a repararlos. En este proyecto -tal y como le comenté a una amiga hace unas horas- la vida es muy apreciativa. Esto quiere decir que la vida aquí es un milagro a entender y no un problema a resolver o del que quejarse. Por mucho que la inercia social insista en anochecer, es nuestra intención no negar la noche sino aprender a superarla. Aquí siempre ocurrirá eso. Si es lo que esperas, este es tu lugar. Porque ni tú ni yo somos la víctima sino los protagonistas 🙂

Por eso mi corazón me invade y hoy me impulsa. Como siempre, días llenos de sentido. Gracias a todos los que habéis compartido vuestro tiempo conmigo estas semanas. Con vosotros hoy escribo esto. A tí, Blanca, que me empujas a creer. A tí Ux, que eres valor y confianza. A tí Ainhoa, que te permites seguir haciendo el indio. A tí, Vanessa, cuya sinceridad te representa. A tí, hermano, que escribiste «Te quiero mucho» una mañana. A tí, Iñaki, cuya luz propia iluminaba aquella noche fría. A vosotros, Roberto, Charo, Javier y Julio, que os acercastéis tras la sesión y dijisteis «Gracias». A Juan, para el que siempre tengo tiempo. A tí, Belén, cuyo latido acorta la distancia. A Irene, de cuya mano es siempre fácil trabajar para lograr el cambio.

 

LOS EXPEDIENTES X

Atardecer en Wonderland. Contraer y dilatar sentido.

Atardecer en mi camino. Contraer y dilatar sentido.

La mayor parte de organizaciones a las que me acerco, tienen un comportamiento tipo Expediente X. Al igual que los agentes del FBI Dana Scully y Fox Mulder de la conocida serie de los años 90 The X Files, muchas personas intentan encontrar una explicación extraordinaria a cualquiera de los fenómenos paranormales que ocurren en sus organizaciones. Por muy logrados, costosos y trabajados que sean sus intentos por comprender lo que ocurre, siempre parten de la premisa de que «la verdad está ahí fuera«. Veo continuamente cómo se afanan en emprender enormes proyectos estratégicos, grandes cambios organizativos y expansiones con un gran esfuerzo, dedicación de recursos y muy buenas intenciones. Hacen todo esto con su mirada, su mente y su cuerpo centrados en lo que ocurre fuera. Y sin embargo lo que suelo encontrarme es que la verdad siempre está aquí dentro. Cualquiera que sea el «aquí» y el «dentro». Muy pocas organizaciones se conocen, la mayor parte de ellas se practican. No he visto ningún gran cambio en mi vida que tuviera que ver con querer controlar algo, más bien todos ellos tenían que partir del hecho de aceptarlo. La navaja de Ockham sirve ahora más que nunca. Cuando el artificio nos mueve, es la sencillez lo que conmueve. Ninguna de las acciones que emprendo con equipos tiene que ver con adaptar esos equipos a nuevas realidades, sino con que esos equipos adopten nuevas actitudes. Se trata más bien de que esos equipos generen su propia realidad, la que les valga, a partir de una colección de herramientas y destrezas que alguien facilita. Pero en cualquier caso, el mayor viaje siempre es interior. Yo viajo dentro. Y hoy comparto algunos de los canales que utilizo en estos viajes.

 

ACEPTAR EL PÁLPITO

palpitar

(Del lat. palpitāre).

1. intr. Dicho del corazón: Contraerse y dilatarse alternativamente.

2. intr. Dicho del corazón: Aumentar su palpitación natural a causa de una emoción.

3. intr. Dicho de una parte del cuerpo: Moverse o agitarse interiormente con movimiento trémulo e involuntario.

4. intr. Dicho de algún afecto o pasión: Manifestarse vehementemente.

El cambio, tal y como se entiende en nuestro diccionario y en la naturaleza, tiene que ver con contraer y dilatar de forma alternativa, con divergir y converger, con moverse, con manifestarse en función de nuestro amor y nuestro miedo. Todo lo que nace o surge en la naturaleza es por contracción o dilatación, por movimiento. El valor de un equipo no es más que la aceptación del propio pulso. Encontrar ese ritmo y mantenerlo. Sentirse parte de la vida de los otros. Latir en sístole como complemento a la diástole del otro.

Lo que yo hago se podría considerar ayuda al parto. Las que habéis sido madres sabéis que a menudo no es fácil que algo que realmente deseas y quieres con toda tu alma, salga con naturalidad y sin dolor de tí. Si ni siquiera somos capaces de hacer que algo tan maravilloso como un hijo salgo de nosotros sin sacrificio, ¿cómo pretendes lograr un cambio en tus equipos sin compromiso y sin esfuerzo? La genial reina del country, Dolly Parton, tiene una canción en la que dice: «Soy de la opinión de que si quieres gozar del arco iris, tendrás que soportar la lluvia«. El éxito no se encuentra en el cambio que se logra, sino en el camino que se recorre hacia ese cambio. El dolor es inevitable, el sufrimiento es voluntario. Ninguna organización ni equipo puede protegerse de la lluvia, pero sí pueden elegir cómo les determina y les afecta. Creo que una organización o un equipo están maduros cuando aceptan su pálpito, cuando son capaces de emprender más allá de la estructura, cuando les atrae más el ruido estrepitoso de sus muros al caer que el cómodo silencio que adormece su conciencia. Llamo a ese momento «ACEPTAR EL PÁLPITO». En casos personales llega a veces por propia voluntad, pero en grandes y pequeños colectivos llega por necesidad de crecimiento. Los siguientes casos ejemplifican esto que digo y que procuro facilitar cada día en las organizaciones:

 

EL DESAFÍO DEL ÁGUILA

Equipo directivo de un hospital visualizando un sistema centrado en el paciente y los valores

Equipo directivo de un hospital visualizando un sistema centrado en el paciente y los valores

Ustedes probablemente saben que llamamos águilas a aquellas aves majestuosas y depredadoras con más vigor y fortaleza en el planeta. Pero tal vez ignoran que se trata de las aves más longevas. Cuando se encuentran en plena libertad, el vigor y la naturaleza de algunas de ellas les hace vivir más de setenta años en muchos de los casos. Jaume Soler y M. Merce Conangla compartieron con el mundo hace ahora dos años el increíble desafío al que se enfrentan estas aves llegada la cuarta década de su vida. Con cuarenta años, sus uñas están ya débiles y blandas por lo que ya no pueden sujetar a sus presas. Su pico se vuelve demasiado curvo y no pueden emplearlo para despedazar o rasgar. Sus plumas son ya pesadas y les resulta cada vez más complicado alzar el vuelo. En ese momento de su vida, tienen dos opciones: morir abandonas por sí mismas o reinventarse en un doloroso proceso de más de 5 meses.

Para este proceso necesitan detenerse. Vuelan a lo alto de una montaña y construyen un nido colgado de la pared más alta. Una vez allí, golpean su pico contra la roca hasta romperlo por completo. Esperan entonces hasta que el pico se regenera y con su nuevo pico poderoso y sano se arrancan una a una las uñas. Esperan entonces hasta que nuevas uñas arman de nuevo sus vigorosas garras. Cuando estas nuevas uñas crecen, hacen uso de ellas para arrancarse una a una las plumas pesadas y viejas que les impedían volar. Tras este proceso doloroso, se da uno de los momentos más importantes de su vida. Su primer vuelo de renovación desde el nido después de una larga temporada de reposo, marca el comienzo de otros treinta años de fortaleza y plenitud gobernando la cadena alimenticia de la naturaleza.

 

LA BÚSQUEDA DE EQUILIBRIO

Sesión de visual thinking con Javi Crespo

Sesión de visual thinking con Javi Crespo

Hemos escrito ya sobre el proceso búsqueda de una visión que los indios lakotas y en general la mayor parte de naciones indias norteamericanas, practican desde hace cientos de años. Quiero traer hasta aquí de nuevo este proceso por dos motivos. El primero es por una reciente conversación con Ainhoa Mallo líder de la espectacular iniciativa Dakota Coach en Galicia y con la que enseguida conecté. El segundo es porque el proceso es muy similar al de las águilas. No en vano Wakan Tanka, el gran espíritu creador de los lakotas, es frecuentemente identificado con el águila.

Hanblecheyapi habla de implorar una visión que guía el crecimiento de la persona. La palabra significa «implorar por una visión en una montaña aislada». Esta visión aclara y define la salud del camino que la persona trazará durante el resto de su vida y a menudo va pareja a periodos de ayuno, retiro y abstinencia. Este trabajo de autoconocimiento es personal, lo que no impido que el resto de la tribu interiorice que este trabajo personal redunda siempre en la salud del colectivo. Por ello mientras dura el periodo de Hanblecheyapi de un miembro de la tribu, su familia suele velar, rezar y danzar por su regreso. De este modo el retiro o la desconexión momentánea no son entendidos como un mal para el grupo sino como un aporte necesario en el proceso de crecimiento colectivo. En la cultura sioux, cualquier persona puede implorar una visión. Joseph Epes Brown nos enseñó en The Sacred Pipe, uno de los más extraordinarios textos que jamás he leído, las enseñanzas que el gran Alce Negro, wichasha wakan (hombre santo) le transmitió antes de su muerte con casi 100 años de edad. En ellos habla del hanblecheyapi como cuarto rito secreto de los sioux. La gran sabiduría de muchos de los grandes hombres de la historia indígena norteamericana proviene de continuas imploraciones y retiros que dieron lugar a visiones.

El trabajo con equipos que realizamos desde la iniciativa vorpalina está fundado, entre muchas herramientas, en el Camino Rojo del Equipo, que hemos creado con humildad y reconocimiento a la enorme tradición del Camino Rojo, practicada por tribus nativas desde Alaska a la Patagonia desde hace más de tres mil años. El Camino Rojo no es luchar por el hombre o volverse todopoderoso, sino luchar contra las fuerzas que alteran el orden y buscar un balance. El Camino Rojo es a la vez actitud y búsqueda continua de equilibrio en la vida.

Hace poco, en una convivencia en la que 40 innovadores de toda España nos reunimos para hablar acerca de lo que ahora importa, compartí habitación durante una semana con una extraordinaria persona. Hablando acerca de la necesidad de pararse a pensar y practicar la acción consciente, me comentó su experiencia de exploración durante algo más de un año con continuos retiros espirituales guiados por chamanes en entornos como el desierto y la montaña. Realizó estos retiros en la amazonía y en las montañas patagónicas empleando en no pocos casos el consumo de ayahuasca, uno de los elementos vertebrales de la cultura amazónica y centroamericana empleado con fines terapeúticos y curativos. Cuando relataba estos retiros, los ritos empleados y la tremenda inquietud que le despertaban las visiones, no pude evitar visualizar algo que hoy compartía con una compañera por videoconferencia: qué poderos son los equipos de alta madurez por los que trabajo cada día y qué cortos se nos quedan cada vez más los equipos de alto rendimiento. Porque el rendimiento es una consecuencia, nunca un fin ni tampoco el mejor de los principios.

Yo creo -y así lo compartí hace poco en una comida de trabajo con responsables de RRHH- que cualquier cambio cultural no depende de escalas ni de cantidades, sino de voluntades y motivaciones. Nosotros solemos trabajar para que la ansiedad que sienten las personas por un cambio del que quieren y no pueden formar parte, sea mayor que la ansiedad que sienten por dejar de hacer lo que cada día hacen. Creemos con honestidad que podemos facilitar el pálpito del cambio. Una facilitadora de la iniciativa experta en inteligencia emocional, compartía conmigo hace unas horas que cualquier cambio real parte siempre del deseo. ¡¡¡Qué cierto y qué útil es esto para encontrar tus auténticos colores!!!

 

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mis auténticos colores

mis auténticos colores

mandelaA William Ernest Henley en 1875 y a Madiba en el día de su muerte.

Y también a ti que me llamas «amigo de las flores»

Cuánto tiempo de estudio dedicamos en las Escuelas de Negocio a los líderes carismáticos y todopoderosos (apenas niños malcriados que se hicieron déspotas) y qué poco a algunos grandes hombres de la vida (personas humildes hechas a sí mismas que luego hicieron a otras) De todos los tipos de liderazgo que conozco hay uno en concreto que me parece especialmente eficaz y respetable. Hablo de pasar 27 años de tu vida en la cárcel y dedicar el resto de ella a reconciliar a todo tu país con aquellos que te han metido dentro.  Preso 466/64, hoy bailo para ti. Porque te llevo dentro:

No me rendiré en medio de la gente ni dejaré que esa pequeña oscuridad que hay en mí se extienda. Porque ningún mensaje puede estar repleto de belleza si la persona que lo emite no está llena de vida. Cuando un mensaje tiene fuerza, resuena en la conciencia de los hombres. Pero cuando un mensaje tiene vida, da sentido a su existencia. Por esto mismo hoy declaro:

Entre ser millonario y darme cuenta de las flores, yo elijo las flores. Por eso nunca seré pobre. Mi corazón es un órgano, pero no porque forme parte de un sistema, sino porque cada vez que lo toco, suena. Por eso lo que hago nunca habla de la vida que me toca sino de la vida que yo toco. Gracias a esto antes incluso de estar completamente a oscuras, puedo ser consciente de la luz. Desgraciada vida la del autor cuyas palabras sean más intensas que sus besos.

Muy a pesar de mis prejuicios y a veces en contra de mi propia voluntad, es mi continua insistencia en elegir AMOR en vez de MIEDO lo que cada día me hace poderoso. Ninguna otra cosa salvo mirar hacia adelante, incluso cuando estuve herido y en el suelo, me dio las más grandes victorias y regalos. No superé mi temor sin renuncia. No me conocí sin lágrimas. En mi vida incluso las más nítidas mañanas dieron paso a las noches más oscuras. La historia de mi felicidad es una colección de penúltimos alientos. No me atrevo a descansar si no me siento exhausto. No duermo si no sueño. Solo cuando lo he intentado todo, me permito descansar. Quien no vea esto en mis ojos y mis actos, apenas me conoce.

Solo existe vida en mí cuando el miedo a ser diminuto invadido por el odio y el reproche, pesa más que el miedo a dejar que mis auténticos colores brillen con luz propia. Nadie ha sobrevivido a sus colores. Pero solo vive aquel que los comparte. Yo elijo vivir y no existirá castigo ni nacerá ser en el planeta que me impida compartirlos.

No es mi inexistente capacidad para evitar las caídas, sino mi firme decisión de levantarme lo que me hace seguir vivo. Por muy fuertes que sean, no vencerán tus golpes sino mi imperturbable voluntad tras recibirlos. La voz que me mueve a tener todo lo que soy no dejará que eclipses ni un solo día de mi vida. Yo soy mi propio sueño y «agradezco al dios que fuere haberme dado un alma inconquistable» para compartir cada día mis auténticos colores.

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https://ted.com/talks/view/id/1740

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Incorporar la realidad a los equipos

Incorporar la realidad a los equipos

Equipo de trabajo explorando nuevos lenguajes. Sesión con Playtoon

Equipo de trabajo explorando nuevos lenguajes a partir del tacto y el poder de creatividad del niño interior. Sesión con Playtoon.

«Simula serlo hasta que lo seas«

Amy Cuddy

LA REVOLUCIÓN DE LOS VALORES

Cada día vuelvo a nacer. Y por eso estoy aquí.

Todos guardamos una revolución en la mochila que de algún modo cambió nuestras vidas. Y si tu no la tienes o no te has permitido vivir una, no mañana sino hoy es tu momento. Hazlo. Yo he tenido las mías y espero además participar en muchas otras. Una de las que personalmente emprendí en mi vida está ahora delante de tus ojos. Tiene forma de valor y huele a cambio. Se llama INICIATIVA VORPALINA y partió de un sueño que se convirtió en reto. Inspirados por el mensaje transgresor e íntimo de Alicia, comenzamos una andadura que prometió y cumplió sangre, sudor y lágrimas. Cada día desde entonces la iniciativa es una realidad que se toca, se respira y transpira cada vez que alguien dice: «Bienvenidos a casa, esto es la vida«. Es un mensaje que solemos repetir al comienzo de todas nuestras intervenciones con personas, equipos y organizaciones. Un mensaje que hacía falta escuchar y que transmite nuestra apuesta por volar sin perder de vista el suelo.

He escrito mucho acerca de qué es lo importante para mí a la hora de construir equipos. Y siempre tiene que ver con recuperar algo que poco a poco perdimos en el camino. Hoy quiero escribir acerca de qué puedes incorporar en tus equipos a partir de una pequeña muestra de realidades que te rodean en materia de relaciones, comunicación y humanismo.

En casi todos mis artículos en diferentes foros hablo de recuperar la esencia de las cosas, lo inmediato, la responsabilidad y la presencia para poder hablar de madurez real dentro de un equipo. Desde la iniciativa reconocemos que nuestro discurso es apenas una humilde gota de agua en el océano interminable de discursos comerciales, metodológicos y teóricos entre los que diariamente se mueve. Nos gusta ser pequeños solo para magnificar cualquier impacto. Lo reconocemos porque conscientemente forma parte de un modelo de vida y de negocio basado en valores que actualmente permanecen dormidos en la mayoría de organizaciones y equipos de trabajo. Enumero algunos: coherencia, equilibrio, sentido común, sensatez, realismo, pasión, valentía, honestidad, humildad. Como facilitadores, no somos propietarios de estos valores sino mantenedores de su frecuencia en nuestra sociedad. Ese es nuestro trabajo consciente y por esto amanecemos cada nuevo día.

 

QUÉ ES UN FACILITADOR

Algunas personas y equipos me han realizado durante los últimos dos años la siguiente pregunta:

David, ¿qué necesitamos para ser un equipo de alta madurez?

Aunque parezca obvia, mi respuesta de hecho lo es 😉

Necesitáis averiguar si ya lo sois, y si no lo sois necesitáis preguntaros que necesitáis y trabajar en ello.

Porque sería nefasto que yo dijera a cada equipo qué es lo que necesita exactamente. Antes bien puedo acompañar el proceso en el que cada equipo encuentra su camino y aportar y educar en las habilidades que domino para facilitar una noble relación en la que el autoconocimiento genere la mayor parte de la magia. De hecho a eso me dedico. Como podéis observar mi trabajo parece muy desagradecido porque la mayor parte del tiempo está basado en permanecer atento y a menudo al margen. De hecho mi trabajo es que mi trabajo parezca fácil. Por ello a menudo algunas personas que me observan suelen decir «Me pregunto A VECES por qué estás aquí» y yo entonces respondo «Solo cuando SIEMPRE te preguntes por qué estoy aquí, habré acabado mi trabajo». Es por todas estas cosas que mi trabajo podría parecer sufrido aún cuando soy «el que hace cosas raras» o «el chico de los colorines» o cualquiera de los otros entrañables apelativos con los que la gente me identifica.

Sin embargo yo tengo otra perspectiva que seguro os sorprenderá. Pertenezco a esa clase de personas que no pertenece a ninguna clase de personas. Porque creo que mi trabajo encierra, protege y envuelve el sentido de la vida. Ninguna planta crece al ritmo de su jardinero sino al ritmo de la planta. Ninguna herida sana al ritmo del cuerpo del doctor sino al del cuerpo del paciente. Ningún camino se adapta al caminante, sino que es el caminante quien vive su camino. Los mejores momentos de la historia del cine no ocurrieron cuando el director quiso rodar, sino cuando los actores quisieron actuar. Mi trabajo es extremadamente complejo: consiste en imitar la vida para que otros sepan imitarla. Es complejo solo porque todos nosotros estamos repletos de pensamiento y es mi obligación diaria obviarlo, solo utilizarlo como medio pero sin que eclipse ningún fin.

Cada equipo es una suma única de inteligencias múltiples. Parecería osado que alguien tan diminuto como yo pretendiera dar con una fórmula aplicable para todos. La inteligencia de un equipo es además -como nuestra propia inteligencia en palabras de sir Ken Robinson- heterogénea, dinámica y peculiar. Ningún elemento del universo que sea fiel a esta descripción podrá encontrar interesante una guía en serie fabricada para fabricar equipos. Sin duda, no es esta nuestra intención. Preferimos personalizar antes que industrializar. Siempre. Porque trabajamos con personas.

 

Dinámica de visualización facilitada por Carmen Pastor en CREATIBI 2013

Experimentando nuevos lenguajes de visualización colectiva en CREATIBI 2013

QUÉ PUEDE APRENDER CUALQUIER EQUIPO

No obstante es obvio que podemos sacar algunas lecciones aprendidas comunes para cualquier equipo. Se trata de ese tipo de lecciones que probablemente sin ser universales, nunca fallan porque que son como los guisos de la abuela: gusta probarlas y dejan siempre buen sabor. Tienes una amplia colección de estas lecciones en cada entrada de uno de los blogs en los que escribo.

Las cosas que no me cuadran en mi vida diaria no lo suelen hacer porque literalmente siente o piense que «se alejan de la vida». Este es el único baremo realmente sensacional de todos los que empleo para medir algo. Utilizándolo, hoy hablaré de necesidades inmediatas que he detectado en todos los equipos que he conocido. Si todos ellos me encerraran en un salón y con una magnum 44 en la sien me obligaran a responder a la pregunta «¿Qué necesitamos ahora mismo todos?» estás serían mis tres respuestas inmediatas. Evalúa, lector, si a tí también te sirven:

 

NECESITÁIS CALLAROS

«Defiendo que uno de los mejores modelos de enseñanza es dejar en paz a las personas» dice Alejandro Gándara. Dejaos en paz unos a otros. Y hacedlo además aportando valor: CALLAOS. Yo se que tú no estás de acuerdo con aquella persona del departamento X y que él no está de acuerdo con esa otra del departamento Y en no se qué cosa que os parece muy importante a unos y a otros una soberana tontería. Esto ocurre porque tenéis serios problemas para poder hablar que vienen derivados de serios problemas para saber escuchar. Soy muy pesado con esto pero no sabemos escuchar. Escribo y hablo sobre ello cada día. No hay nada que yo haya aprendido hablando que haya sido tan rentable y útil como aquello que aprendí escuchando. Cuando solo hablas, no te permites conocer lo que piensan los demás. Y no sabrás si te importa o no lo que dice esa persona si ni siquiera eres capaz de detenerte para focalizar toda tu atención en ella. Y no es algo que alguien tenga que pedirte, es algo que cada uno ha de trabajar por su cuenta. En las reuniones y en general cuando estáis todos juntos, os estáis alejando de la vida. Necesitáis callaros.

 

NECESITÁIS LLEGAR A OTROS

Qué poco inspirador me resulta escucharos a diario. De hecho me agota el tono de voz y las formas que utilizáis para comunicaros. Explorad otras alternativas. Yo me atrevo a poneros un ejemplo y a facilitar su traducción a vuestra realidad si creéis que puedo seros útil. Ahí va:

Reconozco que soy uno de los 1.499.043 suscriptores del canal youtube de Improv Everywhere. Su creador Charlie Todd arrancó esta iniciativa en 2001 y desde entonces decenas de miles de personas han participado en las más de 100 misiones alrededor del mundo para hacer sonreír y sorprender a las personas. Improv Everywhere es algo más que gente en calzoncillos andando por la calle, orquestas de música a las que puedes dirigir durante cinco minutos o decenas de personas bailando o permaneciendo quietos de repente. Como en toda experiencia bien diseñada, lo inmediato y aparente tiene gran significado. Las intervenciones son flashmobs en las que cientos de personas convocadas participan de forma voluntaria y anónima en una puesta en escena improvisada generalmente en la calle o en cualquier lugar público (metro, autobús, parques,…) En vorpalina ya hemos compartido varios de estos fenómenos flashmob dentro de España para facilitar el aprendizaje colaborativo en centros de enseñanza o como forma de expresión colectiva ante los abusos de la clase financiera. Incluso yo he participado en varios.

Este tipo de iniciativas plantean desde hace mucho la aparición de nuevas formas de expresión basadas en la acción y el denominado diseño de experiencias. En contra de lo que muchos colegas practican, el diseño de experiencias es una disciplina incipiente que cuenta con una sólida base en estudios de comportamiento sociológico, análisis de mercado, inteligencia emocional y relaciones. Es una nueva forma inclusiva de entender los retos y diseñar sus posibles abordajes basada en la acción y la participación que tiene en cuenta elementos hasta ahora ignorados por los modelos tradicionales de relaciones y gestión de personas. Estos elementos están estrechamente relacionados con un creciente despertar en materias como la Programación Neurolingüística, los movimientos de nueva conciencia, los nuevos modelos de teatralización, la inteligencia creativa, el coaching ontológico y muchas de las corrientes de simplificación de la vida de las que hemos hablado en este mismo blog. Elementos como la improvisación, el silencio, la sorpresa, la sencillez, el lenguaje no verbal, el anclaje emocional, la narración transmedia y el equilibrio glocal consiguen día tras día llegar de lleno a miles de personas generando extraordinarias plataformas de expresión instantáneas que se multiplican a través de la red y transgreden los medios y modelos tradicionales de comunicación unidireccional. ¿Por qué no os autorizáis a intentar algo nuevo y que os genere un nuevo sentido y esperanza? Os estáis alejando de la vida, necesitáis llegar a otros.

 

NECESITÁIS TOCAROS

Puede que todos os saludéis por las mañanas pero he visto en cada uno de vosotros la expresión corporal y verbal de ciertas emociones sobre las que no se puede construir nada estable. He visto resentimiento y rencor, engaño y mentira, falta de compromiso y responsabilidad, victimismo y proyección continua. Os habéis generado la necesidad y el hábito de heriros. A veces veo que alguno de vosotros falta al respeto al otro. Otras veces me siento caminar entre una multitud de extraños apilados unos en frente de los otros porque creo que habéis interiorizado que el desconocimiento que podáis tener entre vosotros, os fortalece. Pero en realidad cada día os hace trizas y os aleja de la vida que queréis vivir. Personalmente no he conocido mejor medicina para la distancia que un gesto físico sincero. Algún tipo de aproximación que favorezca el encuentro y la generación instantánea de empatía. Tenéis derecho a sentir desafección por otros pero no deberías autorizaros a sentir rechazo. Os estáis alejando de la vida, necesitáis tocaros.

Estas serían mis tres respuestas a punta de pistola. Desconozco si saldría vivo de la sala pero al tratarse de un auténtico atraco, creo que no sería capaz de aportar mayor valor.

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El camino de interés

El camino de interés

Ángeles, Guido y Antonia creando su camino de interés común a partir de plastilina en una de las sesiones

Ángeles, Guido y Antonia creando su camino de interés común a partir de dos lenguajes (físico y mental) en una sesión de equipo

– Todo lo que he vivido hasta ayer se ha perdido.
– Igual que para todos los demás.»

Conversación entre Tim Lake y su padre en la película About Time (Curtis, 2013)

«El destino no está escrito para aquellos que escriben su destino»

Sherif Alí a T.E.Lawrence en el desierto de El Nefud en la película Lawrence of Arabia (Lean, 1962)

«Tengo algo para tí» Con esta frase comenzaron muchas de las más grandes aventuras que he vivido. Sobre todo cuando era yo el emisor y el receptor de este mensaje. Hoy sin embargo, lector, eres tú el que recibe mi regalo. Hablaré de una gran herramienta que espero te sea útil porque desde luego ha sido para mí extraordinaria. Empezamos…

3 CAMINOS DIVERGEN EN EL BOSQUE…

… Y yo elijo tomar el menos transitado. Este es el comienzo de cualquier escenario de aventuras y apasionantes experiencias en mi vida.

Vivo siempre muy cerca de un camino que recorro cada día. Está lleno de luces y de sombras y su visión constante me acompaña. Es un camino que sigo descubriendo para mí y para otros. Con todos aquellos que me regalan su presencia, con todos los que desean volver a nacer en un momento concreto de su vida (por negocios, por amor o por impulso) siempre trabajo a partir del interés. Del suyo, del mío o del de ambos. Hablamos por tanto de caminos de INTERÉS. Nadie salvo yo me enseñó a recorrer el mío, y nadie salvo tú te enseñará a recorrer el tuyo. Es una vía fundada en el diálogo personal e interpersonal como herramienta de construcción de relaciones. Y jamás falla si lo acompañamos de entrenamiento, constancia y voluntad. La genialidad de estos caminos es que, como decía el viejo Albert, se basan en un 1% de inspiración y un 99% de transpiración. Es decir, de equivocarse, aprender e insistir lo suficiente una y otra vez.

En todo proceso de diálogo existen tres posibles caminos para la comunicación, ninguno de los cuales es negativo por sí mismo pero cuya consciencia debemos trabajar:

  • La vía del poder: Una persona ejerce la vía del poder cuando trata de conseguir que la otra persona actúe de una manera concreta probablemente diferente a cómo actuaría sin la influencia de la primera. La vía del poder se recorre, como es lógico, a partir de posiciones de poder. Éstas pueden ser: un mayor conocimiento, una posición jerárquica superior, un estatus social, o por lo general una identidad, experiencia o discurso respetado y aceptado.
  • La vía del derecho: Recorremos la vía del derecho en una conversación cuando nos atenemos estrictamente a un sistema de leyes, creencias o normas aceptado por las partes. En este camino se trabaja la prohibición, la sanción, el sentimiento de culpa y el de respeto a las propias normas. La vía del derecho se recorre gracias a la existencia de figuras arbitrarias o intermedias que velan por el cumplimiento de esas normas. Esas figuras pueden ser organismos, personas o el simple peso de la costumbre o las conductas aceptadas.
  • La vía del interés: El objetivo es encontrar un punto de encuentro y construir entendimiento de lo que quiere cada una de as partes y de lo que queremos en común. Para ello es imprescindible que todas las partes colaboren. Se trata de trazar un camino que todos podamos recorrer. Este es el camino del INTERÉS COMÚN y se nutre de cada uno de nuestros caminos de interés individuales. La vía del interés común se recorre a partir de posiciones de comprensión, perspectiva sistémica y cesión.

Cada una de estos tres caminos requieren diferentes tipos de liderazgo, estilos de comunicación y estrategias de los que hablaremos en el futuro. Todos ellos son a su vez útiles dependiendo de las situaciones y momentos. Es por tanto, importante, destacar que resulta imposible posicionarse por completo en uno u otro aunque sí resulta útil saber hacia cuál queremos orientar nuestra mirada.

En todo caso, partir del interés de las personas (sus deseos, sus expectativas, sus motivaciones) es la mejor manera de las tres anteriormente enunciadas, de favorecer una relación sincera y honesta de diálogo y por lo general, de vida. Mediante esta vía logramos un mayor aprendizaje a largo plazo y dotamos a nuestras relaciones de una base más sólida y estable. Es, no obstante, complicado recorrer este camino y la mayor parte de personas muestran pereza o indolencia ante la posibilidad de esforzarse por mantener relaciones conscientes con un mínimo nivel de calidad. Esto ocurre porque es necesario entrenar estas habilidades a diario. Darnos la oportunidad de comprendernos unos a otros requiere dedicación y sacrificio.

 

MI CAMINO DE INTERÉS

Sirva de advertencia que cada persona traza y recorre su propio camino de INTERÉS. Por ello lo que a continuación voy a compartir es tan solo la pequeña chuleta que utilizo para no perderme en mi camino de INTERÉS. Creo muy útil compartir, después de tantos años, que es más útil atender al camino que no cegarse con el norte. Por eso esto no es una brújula sino la carta de navegación personal que utilizo para explorar mi camino de interés. Casi todo lo que hago lleva implícito el siguiente proceso continuo en el que me educo cada día con férrea disciplina de valores y suficiente flexibilidad emocional. He de reconocer que cada día conozco a un montón de personas que tienen diferentes caminos de interés pero yo solo tengo uno que aplico a cualquier ámbito de mi propia vida. Lo trazo y renuevo cada día pero estas son siempre sus tres paradas básicas:

 

1.- CONOCERME (kenshou)

Lo primero que hago de forma ya casi automática, tras mucho tiempo de entrenamiento, es aclarar qué es concretamente lo que quiero. Intento con todos mis recursos y fuerzas establecer el foco a partir de lo que tengo, que como ya os comenté en otros artículos, no es más que lo que soy, no es más que mi vida. Estas son algunas de las innumerables fórmulas de lenguaje generativo en las que creo profundamente y que practico muchas veces al día:

Qué genial sería que te conformaras con la vida. Qué fantástico sería que la vida fuera tu mejor razón para vivir. Levantarte cada día con el único objetivo de vivir. Acostarte cada noche con la enorme satisfacción de haber vivido. Y que haciendo esto una y otra vez, pase lo que pase, nunca dejes de escribir la mejor de todas tus historias.

Este es el clímax de todo gran autor: vivir aquello que creas, escribir tu propia realidad y que el presente continuo de tu vida te convierta en el sueño de los otros.

Mi vida es una gran obra en la que nunca se repiten los capítulos. Mis constantes vitales son personas. Mi pensamiento más elaborado es mucho menos poderoso que la más sencilla de mis emociones.

 

2.- LIBERARME (moksha)

Lo segundo que hago es liberarme. Antes que explicar la teoría de cómo puedo hacerlo, prefiero describir cómo lo hago. Este es un ejemplo de una situación muy habitual en mi vida y es extrapolable a una gran cantidad de otros momentos:

Así es como respiro en la ciudad: de repente andando por la calle me detengo. Seguramente quede apenas media hora para asistir al nacimiento de un equipo. Entonces alzo la vista y suelo ver el sol. A veces cierro los ojos y dejo que me llegue. Otras veces no está y me refugio en las fuentes de los parques. Me siento y me abandono a la comprensión del agua. Permanezco atento y me libero. Al poco tiempo me incorporo y con esto me obligo a nacer de nuevo. Lo que viene después suele ser un espectáculo. Para otros. Para mí.

 

3.- ILUMINARME (satori)

La realidad es algo más que la piel humana y urbana que tú puedes tocar. En mis talleres sobre sentido común, diálogo y participación comparto la importancia de no perdernos en nuestro propio pensamiento. En una de las viejas prosas de los Upanishads el lector aprende algo:

No es tan importante aquello que ves sino lo que te hace ver. No es tan importante aquello que oyes sino lo que te hace oír. No es tan importante aquello que piensas sino lo que te hace pensar.

La palabra Upa ni-shad proviene del antiguo sánscrito y significa «sentarse más bajo que otro» y define perfectamente la actitud que adopto en la mayoría de momentos de mi vida recorriendo mi camino de interés. Esta posición mental o incluso a veces física, me ayuda en primer lugar a vaciarme de mí mismo para que puedan entrar otros y en segundo lugar a aprender de aquellos en los que yo confío mi enseñanza: las personas que me rodean a diario.

Es completamente innecesario e inútil buscar la iluminación en cualquier ámbito de la vida. Lo realmente útil es vivir. Y luego ser por ello iluminado.

 

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